martes, 28 de agosto de 2012

UN MEDICO PARA EL PUEBLO...


(Base documental Poema de Quintino Plaza de 1953 titulado Historia Completa de Héctor Rubelino Ojeda García que pasó en Gaboto?)

La historia que aquí vamos a contar sucedió en Puerto Gaboto allá por el año 1952.

El nombre del protagonista, Héctor Rubelino Ojeda García…? Conocido por los gaboteros como el DOCTOR RUBELINO.
Escribimos éste suceso respondiendo al pedido del poeta gabotero don Quintino Plaza, realizado a todos los habitantes de éste querido pueblo costero, quien al final de sus versos dedicados al caso del Dr. Rubelino nos decía:

Antes de finalizar quiero hacerles un pedido,
Que no echen al olvido, como dije al empezar,
Deben siempre recordar lo que en Gaboto pasó,
Porque según creo yo, los años no han de borrar”

Qué sucedía en la Provincia de Santa Fe?
Corría el año 1951, época de la Primera Presidencia del General Juan Domingo Perón. En la provincia de Santa Fe, los nuevos vientos políticos que soplaban desde Buenos Aires, habían instalado como gobernador al ingeniero Juan Hugo Caésar. Este había ganado las elecciones derrotando al radical Agustín Rodríguez Araya. Durante los gobiernos peronistas santafesinos (1946-55) puede observarse que para mantener una de las premisas partidarias “gobernar es generar trabajo”, se crean gran cantidad de cargos públicos para empleados especializados (sobre todo en áreas de Salud, Educación, Promoción Social) y se incorporan una cantidad considerable de agentes de policía. La estadística provincial muestra que en el año 1952 se crearon 30855 puestos públicos, de los cuales 27065 fueron designados directamente por el Poder Ejecutivo (“cargos políticos”). (*) La crisis económica desatada entre fines de 1951 y comienzos de 1952; la convocatoria a elecciones para el año 1952; la lucha interna por la gobernación crearon condiciones de enrarecimiento político provincial y la necesidad de los distintos actores políticos de salir en busca de los votos necesarios para garantizar un triunfo electoral. En éste escenario provincial se inscribe el nombramiento del llamado “Doctor Rubelino”, como médico para Puerto Gaboto.

Un médico para Puerto Gaboto…
Como todos los gaboteros sabemos, la necesidad de médicos permanentes en el Hospital local ha sido una demanda que ha estado presente en nuestras vidas desde siempre. Por eso cuando el peronismo, con sus ideas de justicia social, de educación pública y salud para todos, llegó al poder en la provincia con el triunfo del ingeniero Juan Hugo Cáesar, desde Puerto Gaboto no tardaron en hacerle llegar el pedido de UN MEDICO PARA EL PUEBLO. En éste contexto llega el Doctor Rubelino de la mano del Ministro de Salud Provincial a tomar posesión del Hospital de Puerto Gaboto, unos meses antes de las elecciones. Dice don Quintino Plaza:


Lo que en Gaboto pasó no lo borrarán los años.
Quizás sea otro desengaño de los tantos que sufrió.
Pueblo humilde que esperó con paciencia y con amor,
Los servicios de un doctor que tantas veces pidió.

Transcurrió así un año y medio y el médico no llegaba,
Quizás era que esperaban que el 11 se aproximara,
Cuando menos se esperaba que el Ministro lo traería,
Una noticia surgía con inmensa rapidez
El Pueblo entero de pie al hospital se encamina.
Sin pensar de que más tarde, a tiros lo sacarían.

El día 13 de setiembre del año 51
En un momento oportuno el Ministro apareció
Diciendo les traigo yo lo que tanto me han pedido
Un DOCTOR muy entendido y que es toda una eminencia
¡Muchas gracias su Excelencia! Contestó el pueblo reunido.

Dijo: mucho me ha costado conseguir este doctor
Por lo tanto con amor ustedes han de tratarlo,
Procurando ayudarlo y de este modo seguir,
Yo no puedo concebir que los médicos sean malos
O que será malo el pueblo que nadie quiere venir.

El Ministro prosiguió, pido al pueblo que lo cuide,
Y que ninguno se olvide las frases que pronuncio
Que lo atiendan pido yo, cuando ya esté entre nosotros,
Porque si lo dejan ir no les voy a traer otro.

La Señora de Sodero, pronunció un breve discurso,
Después el Ministro puso en posesión al Doctor.
En esta unidad mayor un vermouth se preparaba
Para obsequiar al Ministro antes de que se retirara.


No todo se había dicho en el discurso… Sigue diciendo Quintino Plaza:

El Ministro agradeció esta fiel demostración
Que se brindara en su honor y después se retiró.
El Pueblo prometió que al médico cuidaría
Pero hubo una picardía que no se atrevió a expresarlo
Que pasando las elecciones, él pensaba retirarlo.

El Doctor Rubelino entre los gaboteros.…


Lo cierto fue que el Doctor entre nosotros quedó.
Miles de enfermos curó demostrando su saber,
Fue siempre amigo fiel, un hermano cariñoso,
Su corazón generoso fue para todos igual,
Sembró del bien la semilla y recogió la del mal.

Hoy el pueblo le agradece casi en su totalidad,
El puso la voluntad sin cobrar sus intereses,
El aprecio se merece por su obra bienhechora.
Fue médico a toda hora para quien lo precisó.
Esfuerzos no escatimó y por salvar una vida.
A la par de su caballo hasta el río cruzó.


Complot y ataque al Hospital de Puerto Gaboto… Seguimos al poeta en su descripción de los hechos.


Llegaron las elecciones y el complot ya en marcha va,
Cuatro cobardes de acá le hacían comunicaciones.
Falsas mentiras por cierto. El Ministro sabiendo esto
Que el pueblo su orden cumplía
Viendo que ya no podría al médico retirar
Pensó entonces aplicar su obra de policastro,
Lo más monstruoso y fantástico que se pueda imaginar.

Nunca, nunca olvidaremos el 22 de diciembre
Una madrugada clara de luna resplandeciente
Cual unas sombras dolientes, un piquete se aproxima
Dos linternas iluminan ese indefenso hospital
Mientras que las carabinas cumplen su obra infernal.

Yo ya no encuentro palabras para poder explicar
Tirotear un hospital estando lleno de enfermos
Creo que ni en el infierno, sucedería un caso igual
Pongámonos a juzgar esta injusticia tremenda
Que nos dejó como ofrenda una autoridad provincial.

En esta lucha desigual, el doctor resultó herido,
Otros fueron detenidos y el médico al hospital,
Y como broche final al hospital penetraron,
Los enfermos apalearon buscando armas y municiones.
Revolvieron los colchones y los papeles quemaron.

No conforme todavía con todo lo que habían hecho,
Se fueron al cementerio a sacar algunos muertos,
Por qué Dios permitirá que haya seres tan perversos
Que ni aún estando muerto se tiene tranquilidad.
Viven solo haciendo daño a toda la humanidad.



Hasta aquí seguimos el relato de don Quintino Plaza (testigo presencial) del hecho. Sabemos que a don Quintino y a otros gaboteros ( que esa fatídica noche del 22 de diciembre de 1952 estaban en el Hospital cuando la policía de Coronda por orden de la Superioridad Provincial, ataca a tiros el hospital de Puerto Gaboto en busca de Rubelino), los detuvieron y que esposados el día 31 de diciembre del mismo año los llevaron a Tribunales. Todos fueron liberados, el delito que se les imputaba no era otro que “mantener la promesa que el pueblo de Pto Gaboto le hiciera al Ministro: cuidar al médico”.
Sobre Héctor Rubelino Ojeda García surgen muchas incertidumbres. Algunos desconfían de que éste haya sido su verdadero nombre (aunque las denuncias se hayan realizado sobre éste nombre). Hay quienes sostienen que el Gobierno de Santa Fe pide su destitución porque no tenía el título de Médico que lo habilitara para ejercer la profesión (pero fue el mismo Gobierno Provincial quien lo nombró); otros sostienen que fue debido a una “MALA PRAXIS” que deriva en la muerte de un menor en Puerto Gaboto que se le inicia una causa penal y por eso lo sacan de nuestro Hospital (después de varios años las causas quedan sin efecto ya que no se pudo comprobar ésta situación); no faltan las versiones que hablan de celos profesionales de médicos de la zona quienes habrían contribuído a su destitución (versiones que carecen de sustento documental); otras que su militancia política en el peronismo le había hecho ganar muchos enemigos vinculados al mundo de la política departamental y provincial quienes trabajaron para sacarlo del medio.
Lo cierto es que de Puerto Gaboto, Rubelino es trasladado herido en la pierna derecha a un hospital de la ciudad de Santa Fe donde le prestan los primeros auxilios. De allí lo enviaron a la cárcel de las Flores y posteriormente lo internan en un Hospital Psiquiátrico. De allí un Juez retoma el caso y viendo que la causa no contaba con las pruebas suficientes lo pone en libertad, después de varios años de cárcel y padecimientos. Sobre éste final también es su amigo Quintino Plaza quien nos cuenta lo vivido:


A la cárcel de las flores más tarde fue trasladado
Cierta vez solicitamos al director del penal
Queríamos visitar al amigo Rubelino
Otorgó nuestro pedido en un permiso especial
Enseguida a preparar y en un camión nos dirigimos
Unos veinticinco amigos rumbeamos a ese lugar.

No tardamos en llegar todos feliz y contentos
Solo esperando el momento para poder conversar
Todos queríamos estar al lado de nuestro doctor
Pero que desilusión una sombra parecía
Ya tan poco quedaba de toda su valentía

Lo traían entre dos, alzado al igual que un niño
Mudo, sordo, paralítico, en un ex hombre convertido
Obra de los grandes pillos que hoy hablan del patriotismo.

Internado en un Psiquiátrico
Se ve caminar de a ratos apoyado en dos muletas
Porque su pierna derecha por hoy se encuentra inactiva
Aquella bala homicida que aquel sicario arrojara
Como en tiempos de Quiroga época sangrienta y bárbara

En calidad de demente fue internado en el psiquiátrico
Y tendría para rato si no se hubiera avivado
Su defensor que cansado de ver tamaña injusticia
Y para exigir justicia y pedir su libertad
A la cárcel nuevamente lo hizo trasladar.

Este caso inesperado que al juez se le presentó
Que quizás no imaginó que esto pudiera pasar
No pudiendo comprobar ningún delito inventado
Ni procesos ensayados lo tuvieron que largar
Entre todos sus amigos, hoy se encuentra en libertad.


Para finalizar ésta narración…
Aún en tiempos de guerra un Hospital se respeta
Acá no se tuvo en cuenta ese detalle importante
Sebastián Gaboto, el navegante, cuando a estas tierras llegó
Un fuerte acá construyó, que ya ni rastros quedaron
Los salvajes le quemaron lo que había construído
Luego la civilización quemó el Hospital a tiros.

Sabemos que éste hecho histórico sucedido en Puerto Gaboto en 1952 puede suscitar numerosas polémicas y distintas interpretaciones. Desde el Centro de Estudios Históricos Pto Gaboto seguimos apostando a contar las historias porque aunque algunos molesten son parte de la MEMORIA COLECTIVA. En éste caso cuantas amarguras posteriores hubiésemos evitado los gaboteros si hubiésemos sabido la historia del DOCTOR RUBELINO y la vinculación entre la SALUD DE UN PUEBLO Y LOS MANEJOS POLITICOS QUE DE ELLA SE HACE PREVIO A LA REALIZACION DE ELECCIONES. La historia no se repite pero la verdad es que muchas veces se PARECE. Otra vez decimos PUERTO GABOTO: QUE NOS PASO?


(*) BACOLLA, NATACHA
«Política, administración y gestión en el peronismo histórico.
Un estudio de caso: Santa Fe, 1946–1955», ESTUDIOS SOCIALES.
Revista Universitaria Semestral, Año XII, Nº 22·23, Santa Fe, Argentina,
Universidad Nacional del Litoral, 2002 (pp. 125-144).

Personajes

Nació un 26 de agosto de 1908 en Rosario, hijo de Ramón Jubany y Teresa Aragón, inmigrantes españoles que se conocieron en Rosario, se casaron y se establecieron en este pueblo.
Jaime era el menor de 5 hermanos, José, Bartolomé, Ramón, Antonio, Jaime.

De profesión peluquero como su padre (sastre y peluquero) y su hermano Antonio (Toni).
Con solo 3º grado, tenía una gran sabiduría y honradez. A los 18 años formo familia con Fernanda Zarate con la que tuvieron 4 hijos; Ramón Ricardo (Chilo), Fernanda Ester (Nena), Jaime Jacinto (Nene o Langostón), Amalia Julia (Chiquita).Se quedó aquí en su pueblo, sus hermanos le vendieron sus partes del terreno y se fueron a Maciel. Participó de todos los movimientos culturales, y de todas las comisiones (cooperadora policial, centro de capacitación laboral, Cooperativas, escuelas, SAMCO, asociación civil promoción comunitaria F.S. Espíritus, y no podemos olvidar de su gran amor el Sebastián Gaboto Football Club si bien el solo tenía 14 años participo con sus hermanos José, Antonio y Ramón en la formación de esta institución, mientras vivió participo en todas las comisiones desde adentro o fuera de ellas. En la época del puerto que había alrededor de 5000 habitantes empezaba a cortar el pelo y afeitar a las 8 hs. De la mañana y eran las 24 y todavía estaba trabajando, le corto sus largas cabelleras a todas las damas de la sociedad se hacía una trenza y se las cortaba a la garzón, tenía una gran vitrina con todas las navajas, porque cada persona tenía la suya, mientras su esposa e hijos atendían el bar en la esquina que es hoy la esquina de fontao. Dando de comer a innumerables empleados del puerto, aduana y tanta gente más. Fue cuidador de caballos con su hermano Toni, fue juez de carreras. (recuerdo cuando muy chica me llevaba para que lo ayudara a poner los palitos de escoba para dividir la cancha y poner los muñecos un aparato de hierro que se ponía en la mitad de la calle con un hilo muy finito marrón, el caballo que primero cortaba el hilo ganaba, quedaba marcado en el muñeco ya que caía primero el hierro del ganador, en el camino del cementerio, o frente Ibáñez, en la arenera y por ultimo al fondo de la calle de Ibáñez donde se hizo la cancha con las gateras. En 1963 ganó las elecciones para presidente comunal por la Unión cívica Radical en la presidencia del Dr. A. Illia volvió a ganar 1965 y con el golpe de estado que removieron al Dr. Illia, el partido Radical le dijo que no renunciara que el pueblo lo había elegido.

El gobierno militar lo investigo y vieron que hacia las cosas bien, lo nombraron interventor, tiempo después Ángel Girardi lo hizo nombrar nuevamente Pte. Comunal, estuvo 10 años frente a la comuna local, años muy duros (por supuesto ad honoren porque los presidentes no cobraban sueldo) siempre estuvo abocado a conseguir cosas para nuestro pueblo, participo de todas las reuniones que podía representando a la comuna, para formar cooperativas de pescado reactivar el puerto, traer industrias todo su esfuerzo fue en vano. Recuerdo cuando fomentaba el turismo y ponía plantas (sauces y otras) tachos para residuos en la bajada de calle paganini y algunos pescadores le hachaban los árboles y tiraban en la vera del rio las cabezas de pescado y decían para los turistas como burlándose (hoy preguntamos q nos pasó somos el producto de nosotros mismos).Jamás permitiría que alguien de su familia sacara algo de la ropa que mandaba para las crecientes porque decía que era para la gente humilde (aunque nosotros tuviéramos muchas necesidades solo aceptaba lo que nos mandaban sus familiares de Rosario, conseguía trabajos en ministerios y otros organismos para muchos pero jamás para sus hijos porque quedaba mal. También islas para tantos para él no, era lógico conociéndolo, nos legó su honradez, honorabilidad, humildad, amor por las instituciones, nunca acepto ningún soborno que quisieron hacerle, fue defensor  de nuestras raíces. Nos dejó un 26 de junio de 1992, 20 años y parece que fue ayer de todo lo vivido con él. Un gran hombre,  esposo, padre y abuelo de los propios y ajenos, su casa siempre estuvo abierta a todos, siempre hubo un plato de comida o una taza de café con leche o mate cocido para el que lo necesitara. Junto a Fernanda fueron los padres y abuelos de la mayoría del pueblo.

En el año 1965 concreto gran obra de la ruta Maciel – Gaboto ya que hasta en ese momento solo se podía salir del pueblo con el cochecito a motor.

RINCON DE LOS POETAS: Puesteros de nuestras islas…



Me pidieron que le cante
A los sufridos puesteros
Que trabajan en las islas
De mi pago gabotero.


           Como es mi vieja costumbre
    Las describo río arriba
Espero que no me olvide
Los nombres de nuestras islas.

En el correntoso viejo
Trabaja don Carlos Stier
Mientras que en la isla El Zambo
Don Pellegrini, Miguel.

En el islote Los Cuacos
Trabaja Edgar Alcaraz
Mientras en la isla El Sapo
Tatana Herrera, allí está.


                                            Mientras que en El Ubajay
Trabaja Omar Herrera
En la isla El Molino
Está mochacho Maldonado, otra estirpe gabotera.

Por la isla El Bellaco
Lo encuentro a Chivín Herrera
Recorriendo de a caballo
                                             Cumpliendo con su tarea

Me crucé al Baldomero
Lo encontré a José Ramón
Con un sábalo a las brasas
Sentado junto al fogón.

Y mi amigo José González
Del Correntoso, puestero
Y en el islote LOS REYES
Héctor Jacinto Brochero.


Aldo Herrera en El Pelao
Cuida con mucha atención
Mientras en la isla EL LAGO
Mi amigo Gati Alarcón.

En el islote La Mabel
A Ciro Requino encuentro
En el ALICIYAL, el Talo
Le pone la cara al viento.

Allí por el Agua Negra
Lo encuentro a Toti Román
Conocedor de las islas
Entrerriano por demás.

Me queda como penúltimo
Allá por las Cuatro Bocas
Mi amigo de muchos años
Es el nene Montes de Oca.

Saludo en la isla El Sapo
A mi amigo Tatín Medina
Y a los sufridos puesteros
Queda mi mano tendida.

Autor: Gerónimo Gilberto Alvarez (29/07/2012)

sábado, 18 de agosto de 2012

LOS QUE VINIERON CON SEBASTIAN GABOTO…

Por primera vez en formato digital ponemos en conocimiento del público general la documentación del escritor Henry Harrisse biógrafo inglés de Sebastián Gaboto sobre los TRIPULANTES DE DICHA EXPEDICION que llegara a nuestro pueblo el 9 de junio de 1527 y fundara el Fuerte Sancti Spíritus PRIMERA POBLACION EUROPEA EN TERRITORIO ARGENTINO....





Información sobre las naves y los tripulantes que llegaron en 1527 al actual Puerto Gaboto.

Fuente: Biografía de Sebastián Gaboto por el historiador inglés Henry Harrisse.



Nómina según los cargos que ejercían:

NAVE CAPITANA: Santa María de LA CONCEPCION.-



1.- Martin Méndez, teniente general


2.- Antonio de Grajeda, maestro


3.- Hernando de Calderón, tesorero


4.- Miguel de Rodas, piloto


5.- Francisco Concha, o de la Concha, contador.


6.- Francisco Maldonado, alguacil.


7.- Juan Miguel, proveedor.


8.- Jácome. un griego marinero.



Santa María del Espinar. —


1.-Gregorio Caro, capitán


2.- Miguel Valdez, contador


3.- Juan de Junco, tesorero


4.- Alonso de Santa Cruz, veedor


5.-  Francisco García, sacerdote


6.- Andrés Daycaga (de Azcoitia), page


7.- Luis de León (de Avilés) marinero.


La Trinidad. —


1.- Francisco de Rojas, capitán


2.- Gonzalo Núñez de Balboa, tesorero


3.- Antonio de Montoya (de Lepe), contador


4.- Mafra, segundo piloto


5.- Pedro Fernández, piloto


6.-  Bautista de Negron, timonel


7.-  Gaspar de Ribas,  alguacil mayor


8.- Maestro Juan (de la Hinojosa),  cirujano, y alguacil.

9.- Antonio Ponce (alguacil de justicia)


 
San Gabriel, Bergantín de Miguel de Rifos. —
Lo mandaba él en persona, pero ignoramos quienes fueron los que le acompañaban.
 
DEMAS TRIPULANTES (no hay registro de la nave en que embarcaron pero sí que formaron parte de ésta expedición):
Rodrigo Álvarez, piloto; 
Gerónimo Coro; 
Francisco Hogazon de Valdeporras, pasajero; 
Boso de Aragus, húngaro, bruñidor;
Juan de Arzola, tonelero;
Antonio Ponce, catalán, escribiente;
Maestro Pedro, cirujano; 
Luis Ramírez; marinero;
Héctor de Acuña, portugués;
Miguel genovés; 
Gonzalo Romero, 
Juan de Villafuente, 
Fernando Rodríguez, de Peñafiel;
Otavian de Brene, superintendente (supervisor); 
Camacho de Morales, gentil hombre;
Martin Ibáñez, escribano de la armada;
Nicolás de Nápoles, timonel; 
Cuellar; marinero
Orozco, vizcaíno, marinero;
Bojo de Araujo (portugués) marinero; 
Diego Martínez, boticario; 
Bartolomé Sáez de Medina; 
Gómez Malaver;
Gerónimo de Chavarri, genovés; 
Miguel Martínez de Azcutia,
Sebastián Corzo, 
Fabián de Irausi,
Alonso Bueno, piloto; 
Francisco Cesar, capitán (de soldados); 
Casimiro de Nuremberg, pasajero 
Antón Falcon, de Aliba, grumete; 
Juan Grego (Griego) marinero; 
Andrés de Venecia, marinero; 
Marcos también de Venecia y marinero; 
Alonso de Valdivieso, 
Juan de Medina, 
Lorenzo de la Palma. 

 
Los hidalgos recomendados á Gaboto por Carlos V, que lo acompañaban, eran: 
Gaspar de Celada, Rodrigo de Benavides, Sancho de Bullón, Álvaro Núñez de Balboa, Juan Núñez de Balboa, Martin de Rueda, Martin Ibáñez de Urquiza, Cristóbal Guevara. Hernán Méndez, Francisco Maldonado, Diego García de Celis. Iban también dos ingleses que sabían de cosmografía, amigo de Roberto Thome, quien los mandaba para que aprendiesen a navegar 


en esos mares, a saber: Rogerio Barlow, Enrique Látimer, piloto.

Por último se hallaban también a bordo varios de los armadores de Sevilla, cuyos nombres no constan de la documentación.
Esta nómina se ha compulsado de las relaciones de probanzas y otros instrumentos que figuran en los juicios que se le promovieron á Gaboto después que regresó del Río de la Plata. Quedan empero otros nombres que se pueden extractar del Poema La Argentina, escrita en 1612 por Ruy Díaz de Guzmán.


Los supuestos compañeros de Gaboto cuyos nombres figuran en la Argentina son como sigue: 
Juan Álvarez Ramón, Diego de Bracamonte, Juan de Justes, Héctor de Acuña, Alejo García, Mendo Rodríguez de Oviedo, Luis Pérez de Bargos, Ruy García de Mosquera, Francisco de Rivera. 
Por último Sebastián de Hurtado, natural de Ecija, con su mujer Lucía de Miranda. 
Sobre la cantidad de personas que viajaron con Gaboto, el que más se aproxima a la verdad es Casimiro de Nuremberg al decir que «el número total sería de unos doscientos diez ó doscientos veinte personas». De todos modos había que descontar cuatro hombres que quedaron en la Palma, y se reemplazaron con otros ocho, lo que haría un total de 214 ó 224 que cruzaron el Atlántico. 
 
DATOS BIOGRAFICOS ENCONTRADOS:
 
Sólo de 30 de los compañeros de Sebastián Gaboto se han podido reunir datos biográficos,- que tampoco son de mucha extensión. 
Martín Méndez era sevillano, de buena familia, que, como nos dice Herrera, había sido
Recomendado por Carlos V. 
Hay un Francisco de Rojas que en 1531 fue comisionado por el rey 
Para que enganchase colonos en toda España destinados a las Antillas. Parece que era el mismo Rojas quien mandaba la Trinidad en esta expedición.
Miguel de Rodas, nacido en Rodas, (Galicia) el año 1492, era persona de algún valer. Representaba al REY en la expedición de Gaboto. En el interrogatorio se le designa como «piloto de la nao
capitana» y aún como «Piloto Mayor de la armada». 
Gonzalo Núñez, Álvaro Núñez y Juan Núñez, todos tres Balboa, eran hermanos de ese famoso Balboa, quien desde la cima de los montes en el istmo de Panamá, descubrió el Océano Pacífico el año 1513. 
Hernán Méndez era hermano menor de Martín. 
Bautista Negro, a lo que se ve, era genovés. 
Alonso Bueno, natural de Sevilla, figura entre los pilotos destinados á 
Las Antillas el año 1525. 
Juan de Junco era un hidalgo de Asturias nacido en 1503, que casó con la hija de Lucas Vázquez de Ayllon en Santo Domingo. Hace mención de varios individuos con el nombre de Francisco Maldonado, todos hombres de alguna importancia, pero no se sabe cuál de ellos fuera el compañero de Gaboto. 
Gregorio Caro, natural de Talamanco en la Provincia de Toledo, era sobrino del Obispo de las Canarias, que más tarde lo fue de Salamanca. 
Alonso de Santa Cruz, nació en Sevilla en 150G. Su padre, Francisco de Santa Cruz, era alcalde de los alcázares en aquella ciudad, y sin duda se debió a que era uno de los armadores de la expedición el que su hijo lo acompañase en calidad de veedor de parte de ellos. A su regreso siguió mereciendo toda la confianza de Carlos V, y más tarde de Felipe II, que le agració con elevados puestos en la corte. Murió después de haber desempeñado el puesto de Cosmógrafo Mayor durante largos años, en reputación de haber sido el mejor piloto de todos cuantos en España hubo. 
Rodrigo Álvarez es el piloto que, en el viaje de Gaboto y en el estuario del río de la Plata, descubrió los islotes que aún se designan con su nombre. 
Gonzalo Romero fue uno de los españoles que Gaboto dejó abandonados en el Río de la Plata, y que prestó grandes servicios a Mendoza en 1536. 
Antonio de Montoya era un hidalgo andaluz de Lepe. Acompañó a Francisco Pizarro al Perú en 1534. 
Luis Ramírez, a quien se le debe una excelente relación del viaje, en forma de carta, dirigida a algún prelado en España, era, por lo que se ve, hidalgo é instruido. 
Hernando Calderón era madrileño nacido en 1495. Parece que era hombre de pro y de influencia en la corte. 
El Maestro Juan había nacido el año 1498. En los instrumentos oficiales se le titula cirujano, más él mismo habla como que iba de «alguacil de la nao en que Francisco de Rojas fue de Capitán». 
Diego de Celis sólo contaba 21 años de edad cuando se embarcó con  Gaboto en calidad de «gentil hombre de la armada». 
 
Francisco Hogazón era de Valdeporras, y también contaba sólo 21 años, y se decía pariente de Rojas. 
Casimiro de Nuremberg era, como su nombre lo indica, alemán. Él se dice «gentil hombre de la armada», que acaso equivalga a «pasajero»; pero conducía cantidad de rescates al objeto de comerciar con los naturales.