viernes, 21 de junio de 2013

Noticias Gaboteras en la prensa santafesina...




DIARIO EL LITORAL del viernes 29 de octubre de 1954 bajo el título "VISITAS ESCOLARES A EL LITORAL" junto a una foto de alumnos y docentes de la escuela de Puerto Gaboto se publica el siguiente texto que comparto abajo....

"Acompañados por el Director Sr. Dionisio A. Méndez y las maestras Rosa B. de Gentile y Srita. Elida Serra, realizaron una visita a éste diario los alumnos de quinto y sexto grados de la escuela Nro 22 Eva Perón de la localidad de Puerto Gaboto.
Los escolares recorrieron las distintas dependencias de esta casa y se interiorizaron de las tareas propias de la confección de un diario. El grupo estaba integrado por los siguientes alumnos: Angela Leonis, Angel Bertochi, Carlos Eydallin, Adolfo Mandón, Isaías Plaza, Juan Spitteller, Luis Zabala, Andrés Zuk, Marta Mosso, Catalina Pequinelli, Delia Spitteller, Delfina Sadazini, María Vidal, Clelia Ibáñez, Juana García, Amalia Yuanys, Nelly Ramírez, Edelma Mandón, Rosalía Rodríguez, Nora Mercado, Alcira Acuña, Orosmilda Spitteller, María E. Serra, Rafael Arias, Roberto Tercetti, Carlos Gómez, Carlos Oronao, Alberto Gómez, Miguel Angel Camuglia, Fortunato Alvarez, Acevedo Basualdo, Raúl Tione, Tiro Herrera, Amalia Gentile y Miguel Angel Pereyra". (textual)

Aquí pueden encontrar el original
http://www.santafe.gov.ar/hemerotecadigital/diario/24096/?page=2&zl=4&xp=-2399&yp=-893

sábado, 8 de junio de 2013

La obra de AMADEO PELAYO SOLER (historiador gabotero)

Por Fernando Soler (sobrino)


A través de estas palabras queremos recordar a Amadeo P. Soler, quien dedicó buena parte de su vida a estudiar, buscar información en archivos en nuestro país y otros países, recopilar datos de los más variados medios (antes de Internet), y vincularse con reconocidos historiadores como Enrique de Gandia, Vladimir Mikielievich y otros. Los frutos de su apasionada labor quedaron plasmados en la publicación de más de diez libros dedicados a la historia de la cuna de nuestra Argentina y la región. Vale decir que sus libros son de edición y esfuerzo particular.

Uniendo el afán didáctico y un documentado rigor histórico, Amadeo P. Soler trató de difundir el valor cultural y turístico de su olvidado solar natal. Así, dio vida al proyecto del arquitecto Oscar E. Mongsfeld, (continuado luego por los arquitectos Maisonnave padre e hijo) de construir un monumento representativo del Fuerte Sancti Spiritus. Proyecto que recibió el apoyo e impulso de la gente del lugar, consulados e instituciones intermedias. Pero también, el desinterés de varios entes gubernamentales. El proyecto finalmente se concretó en una fase inicial. De ese modo, pudo cumplir con su función didáctica para despertar en las nuevas generaciones el interés por el conocimiento de nuestros orígenes y por nuestra historia en general, invitándolos a profundizar en ella y formar así su propia visión.


La mayoría de los argentinos y, aunque parezca increíble, también los santafesinos, desconocen la historia de Puerto Gaboto, origen de nuestra patria. Muchas personas que se acercan por el atractivo de su pesca, de su maravillosa belleza natural, oasis de sosiego, se sorprenden al conocer el incuestionable valor histórico del lugar.



Años y años sin ningúna mención en los planes de estudio oficiales. Salvo contadas excepciones, como el libro de Historia Argentina de Alfredo B. Grosso, alguna publicación actual, o el aporte individual de maestras informadas, contribuyeron y contribuyen a zanjar tan injusto olvido.
El tema del descubrimiento y conquista de América lleva en sí un contenido de histórica y permanente polémica. Ocurre siempre cuando las diferentes posturas, estudios y opiniones contienen partes de verdad. También es importante diferenciar las distintas corrientes descubridoras/conquistadoras del continente. Sin vueltas, el escritor Juan José Saer expresa: .Pedro de Mendoza no era para nada un navegante, como Solís o Gaboto, ni un aventurero, como Pizarro o Cortés, era un cortesano adinerado, su expedición era lo que hoy llamaríamos una empresa privada..
En el caso de las expediciones descubridoras de Sudamérica, la de Juan Díaz de Solís de 1516, llegó a penetrar por el .Mar Dulce. (actual Río de la Plata), pero fue muerto en las costas uruguayas por los aborígenes charrúas. Luego, en 1520, Fernando de Magallanes encontró el paso que une los dos grande mares de la época: Mar del Norte y Mar del Sur (hoy océanos Atlántico y Pacífico, respectivamente).
En cuanto a la expedición de Sebastián Gaboto, que llegó a nuestra región en 1527, hay que tener presente que su destino, según capitulaciones, eran las .tierras de la Especiería., las Molucas (Oriente), siguiendo el camino de Magallanes. Es decir, no tenía una misión de conquista de la región. Anoticiado Gaboto, por sobrevivientes de expediciones anteriores que encontró en las costas de Brasil, de la existencia de una región rica en metales preciosos, especialmente plata (argentum), cambió el rumbo de la expedición y se internó en el Río de la Plata, y luego en el magnífico Paraná (voz guaraní que significa, río como mar o río pariente del mar).
En sus libros, Amadeo P. Soler dedicó una especial atención a los aborígenes de la región, a sus costumbres y vivencias, describiendo a los caciques de las diferentes tribus. Conocer más profundamente la historia de nuestros antepasados, de quienes transitaron por nuestro suelo y surcaron nuestros ríos, es una manera de homenaje, ante las innumerables injusticias que padecieron a través de los siglos.
Quizás, como reconocimiento, Puerto Gaboto sea un buen lugar de reunión de las distintas comunidades aborígenes de nuestro país, sumando también a los centros tradicionalistas criollos, gauchos y de inmigrantes de todas las nacionalidades que a través de los siglos conformaron y conforman el ser argentino. Quizás, una buena fecha sea el 9 de junio de 2027, cuando nuestra amada Argentina cumpla quinientos años.

AL CUMPLIRSE 16 AÑOS DE SU DESAPARICION FISICA EL CENTRO DE ESTUDIOS HISTORICOS PUERTO GABOTO EN ESTE HUMILDE HOMENAJE TRANSMITE EL AGRADECIMIENTO DE TODOS LOS GABOTEROS POR SU INCANSABLE LABOR, POR SU AMOR A ESTE SUELO Y POR MANTENER VIVA LA LLAMA HISTORICA DE ESTE SOLAR QUE NOS VIERA NACER.....GRACIAS AMADEO SOLER POR HABER NACIDO EN PUERTO GABOTO.

La historia de Lucía Miranda convertida en una Opera llamada SIRIPO


Siripo 
COMPOSITOR: Boero, Felipe - CON LIBRETO DE: Bayón Herrera, Luis
Opera en 3 actos y 1 prólogo
Basada en la tragedia homónima de Manuel de Lavardén
Estreno, Teatro Colón, 8 de junio de 1937
País de origen: ARGENTINA. La obra de Lavardén está basada en la leyenda de Lucía Miranda, del folklore guaraní. Esa obra inspiró también la ópera de Gilardi: La leyenda del urutaú
Personajes: Lucía Miranda; Yara; Siripo; Sebastián Hurtado; Marangoré; Cayumarí; Nuño Lara; Padre Ledesma; Diego de Miranda; Aliaga; Ocampo; Rivera; Salamanca

Síntesis del argumento: Trata uno de los primitivos dramas de América del Sur, revive la época del siglo XVI con sus figuras legendarias. (Argumento tomado de otra fuente: web musicaclasicaargentina). La acción se desarrolla a orillas del Paraná, en el exterior del fuerte de Sancti Spiritu, fundado por Gaboto (1500). Los españoles que han quedado de guarnición al mando de Nuño de Lara, ven transcurrir los días monótonos y sin alternativas de ningún género, pues los indios timbúes se presentan mansos y obedientes a todas las exigencias de los conquistadores. Pero el odio al invasor germina en el seno de la tribu, azuzada por Siripo, hermano del cacique Marangoré. Este, en cambio, se muestra irresoluto y dispuesto a claudicar, porque se halla locamente enamorado de Lucía Miranda, esposa de Sebastián Hurtado, a quien ha acompañado en la aventura y temeraria expedición. Siripo consigue decidir a Marangoré y resuelve atacar a los españoles por sorpresa, con la condición de apoderarse de Lucía sin causarle daño alguno. Nuño de Lara, jefe del destacamento español, resuelve enviar, bajo el mando de Hurtado, una parte de sus tropas a bordo de un velero, para remontar el Paraná y conseguir víveres, que ya no conviene exigir a los timbúes, y ésta es la oportunidad que elige Siripo para penetrar en el fuerte con mentidas muestras de amistad y exterminar durante la noche a los españoles. Entre el fragor de la lucha y el incendio que provocan los timbúes, Marangoré muere y Siripo se apodera de Lucía, reclamando el exterminio de los conquistadores para vengar la muerte de su hermano. Acto 2. En el campamento de Siripo a orillas del Paraná. Siripo ha heredado de su hermano Marangoré el cacicazgo, y asimismo, la pasión avasalladora por la mujer blanca, que fue la causa de la perdición del cacique timbú. Lucía y su padre, don Diego de Miranga, cautivos de Siripo, esperan todavía la liberación con la llegada de Hurtado y los españoles. Entretanto, Yara, la india favorita de Siripo, ve con terror aproximarse el día de su repudio, pues Lucía finge no ser indiferente a los requerimientos del cacique, y opone el reparo de la religión que los separa, para ganar tiempo. Llega Hurtado, ocultando su nombre, como emisario de Nuño de Lara; viene a proponer la paz a cambio del sometimiento de la tribu, o la guerra y la venganza e caso contrario. Con gran asombro, Hurtado encuentra a Siripo dispuesto a someterse y hasta a abrazar la religión cristiana si los españoles perdonan a los timbúes su traición. Cuando Siripo le revela que el amor de Lucía, a quien Hurtado creía muerta en la destrucción del fuerte, es la causa de ese cambio tan inverosímil. Hurtado se niega a creerlo, pero luego, ante la seguridad de Siripo, se indigna y duda de su mujer. Quiere verla e interrogarla a solas. Aparece Lucía y todo se aclara en un tiernísimo diálogo que interrumpe Miranda; Hurtado se dispone a partir de inmediato para cumplir con su deber de emisario y volver luego a rescatar a Lucía por la fuerza; pero ya es tarde. Siripo sabe que Hurtado es el marido de Lucía, y comprende que ha sido engañado. Ordena a Lambaré que alcance al fugitivo. Lucía, en un arranque de indomable fiereza, apostrofa al cacique, desafiándole a que la hiera en pleno pecho, pues allí encontrará con seguridad a su esposo, a quien no dejó de amar ni un solo instante. Siripo, ciego de ira, va a herirla con su lanza, pero se detiene; su amor por la mujer blanca es más poderoso que su indignación y su dolor. Acto 3. En un claro en la selva. Lambaré, el hermano de Yara, ha muerto en la lucha sostenida con Hurtado y los suyos. Hogueras en el bosque, alrededor de las cuales danzas rituales de los viejos timbúes, alejan del muerto los malos espíritus. Yara intenta atraer, con sus apasionados recuerdos, al cacique, cada vez más triste y enamorado de la mujer blanca. Hurtado, prisionero del cacique, será víctima de la venganza que Siripo prepara para castigar a Lucía, quien al ver el peligro que corre su esposo, promete nuevamente amar al salvaje, y no ver más a Hurtado, quien a su vez elegirá mujer entre las más bellas de la tribu. Hurtado comprende el terrible sacrificio de Lucía y queda anonadado cuando Siripo parte llevando a su esposa desvanecida, ante la desesperación de Yara y el asombro de los timbúes, que ven en tal actitud un presagio de grandes males para la tribu. Pero Cayumarí, el indio fiel a los españoles, desde el momento en que Lucía curó piadosamente sus heridas, vela atento. El hará que Lucía pueda escapar y llegar con Hurtado, por un oculto sendero hasta el barco español, que vigila las costas del río. Cuando ya creía Hurtado llegado el término de tantas desventuras. Yara los descubre, y acuden los timbúes acribillando a flechazos la infeliz pareja. Siripo, al ver caer a Lucía, no puede contenerse y sollozando exclama: "¡Matadme a mi también! ¡Matadme a mí con ella!"

Representada en el Teatro (en temporadas oficiales): 1937

Contacto del CEH Puerto Gaboto: 

Profesor Ricardo N González (ricardogaboto@gmail.com)