martes, 21 de enero de 2014

Una Nave de Sebastián Gaboto habría terminado hundida cerca del Riachuelo en Buenos Aires en 1538.

Prof. Ricardo González

Cómo ya he mencionado en otros artículos referidos a la expedición de Sebastián Gaboto al Río de la Plata (o de Solís),  que terminó con la fundación del fuerte Sancti Spíritus el 9 de junio de 1527 en la desembocadura del río Carcarañá en el río Coronda, la expedición constaba de 4 naves. La capitana llamada Santa María de la Concepción (hundida frente a las costas de Brasil), la Santa María del Espinar, la Trinidad y el bergantín San Gabriel de Miguel de Rifos.  Estando aquí en suelo americano se construyeron otras naves de menor tamaño para navegar por ríos y arroyos durante la exploración. Así en San Salvador se construyó la galeota Santa Catalina, en Sancti Spíritus el bergantín San Telmo y dos barcas pequeñas  sin nombre.
Cuando Gaboto decide volver, luego de la destrucción del fuerte Sancti Spíritus, a España lo hace en la Santa María del Espinar, en la Trinidad (con muy pocos hombres) y en la Santa Catalina que se estrella en la Isla San Gabriel. Por lo tanto a España retornan dos embarcaciones.
En 1531 y ante la situación económica desesperante por la cual atravesaban los ex compañeros de Gaboto, el otrora alguacil de la Armada y tenedor de bienes de los difuntos don Antonio Ponce, entabló juicio a la Corona para que se paguen sueldos atrasados y por las informaciones aportadas al Estado. Así la Corona dispuso la venta de la nave SANTA MARIA DEL ESPINAR que se vendió para tal fin. Si bien ese parecería el final de la historia de las naves de Gaboto, otro hallazgo permite abrigar dudas acerca de que una de las naves que trajo en 1538 a Buenos Aires el genovés LEON PANCALDO podría ser la nave de Gaboto. Aquí les dejo ésta nueva historia que no deja de sorprender.
“La noticia del descubrimiento del Perú por Francisco Pizarro y lo que se contaba de las riquezas fabulosas del Imperio de los Incas, despertaron en muchos los deseos de pasar a aquellas regiones. En ciertos  comerciantes aparecieron ideas de despachar algunas expediciones que les permitieran colocar allí por precios elevados las mercaderías que los conquistadores podrían necesitar.
A fin de realizar una de esas expediciones se asociaron el mercader genovés Juan Pedro de Bibaldo, los cargadores valencianos Urbano Centurión y Francisco Pozobonelo, Pedro Antonio y Juan Bautista, todos al parecer italianos, y Tomás Rico; compraron una nave vieja llamada SANTA MARIA, quizás la misma que había utilizado Sebastián Gaboto en su viaje al Río de la Plata en 1526, la tripularon con 60 personas, casi en su totalidad levantiscos y portugueses, nombraron por maestre a Juan Grao, de Piloto a León Grimaldo, y como PATRON a LEON PANCALDO…Cargaron sedas, brocados, paños de lana, lienzos, ropas hechas, calzado, corambre, vinos, aceite y especiería, y se hicieron a la vela desde Cádiz…en el mes de setiembre de 1537. El intento de la expedición era llegar al Perú pasando por el Estrecho de Magallanes…habiendo penetrado en el Estrecho, León Pancaldo no pudo desembocar por él, y hubo entonces de volver sobre sus pasos para dirigirse al río de la Plata, en la expectativa de vender el cargamento a los españoles que allí estaban con don PEDRO DE MENDOZA.”
Llegaron al río de la Plata  el 25 de febrero de 1538 pero no sabían donde se encontraba Buenos Aires, entonces anclaron cerca de la isla de San Gabriel y el mismo Pancaldo con una nave de menor porte comenzó a explorar río arriba sin encontrar en varias leguas ni indio ni cristiano alguno. El resto de la expedición al mando de Bibaldo lo esperó allí en ese fondeadero. Las provisiones empezaron a escasear y la tripulación comenzó a intranquilizarse por la demora de Pancaldo. Hasta que el 7 de abril divisaron una vela que se acercaba remontando el río, era el galeón Santa Catalina al mando de Antonio López de Aguiar. Allí reciben la noticia que Pancaldo había salvado providencialmente su vida porque naufragó su barca y venía a su encuentro de a pie. Bibaldo y López de Aguiar resuelven esperar a Pancaldo e ir todos juntos hasta el puerto de Santa María del Buen Aire (Buenos Aires) donde se hallaba Mendoza y su gente.
Dice José Toribio Medina:
“Sucedió esto el día miércoles después de pascua florida, y habiéndose acordado que López de Aguiar marchase con su galeón adelante, porque calaba mucho menos, partieron en conserva, y el domingo 28 de abril, en la tarde, al enfrentar el  sitio que estaba fundado Buenos Aires, vieron venir de tierra un batel, porque el día estaba muy claro, vista que produjo a la tripulación de la Santa María tal contento, que largaron el timón y la sonda, y la nave fue a dar en seco en un banco, quedando tan maltratada que se tuvo por mejor dejarla allí, salvando mercaderías, aparejos, velas y anclas. Pancaldo y sus compañeros vendieron en Buenos  Aires las mercaderías que llevaban, casi todas al fiado…Ya fuese por falta de embarcación con que regresarse a Europa, o lo que es más probable, en espera que le pagasen por sus mercaderías, Pancaldo se hallaba en Buenos Aires aún un año más tarde. Falleció allí a principios de agosto de 1540”.
El lugar del hundimiento de la Santa María sería en la entrada del Riachuelo. El diccionario Biográfico Italo-Argentino de la Asociación Danta Alighieri en la biografía de León Pancaldo dice: “La Santa María fondeó frente a la ciudad en abril de 1538, piloteada por Antonio López de Aguiar, al entrar al Riachuelo el buque tocó fondo y varó”
La firma comercial que había contratado a Pancaldo trató de cobrar algunas de esas deudas. Para eso habían contratado dos factores que enviaron al Río de la Plata. Pero lo único que lograron fue vender el resto de las mercancías que quedaban, cobrando con los mismos pagarés.
Los tripulantes de la expedición de Pancaldo no volvieron todos a Europa, algunos quisieron quedarse. Así se convirtieron en los primeros italianos que se establecieron en nuestra tierra descontando los que vinieron con Caboto, que no se habían quedado.
La llegada de la expedición de Pancaldo a Buenos Aires tiene una inmensa importancia; ya que salvó de morir de hambre y frío a los conquistadores de Mendoza. La nave de Pancaldo fue una salvación. Los conquistadores pudieron vestirse con nuevas y buenas ropas, cambiar sus armas destruidas, y disfrutar de diferentes lujos como jabón, peines y muchas cosas más.
Así encontramos una relación entre estas dos expediciones al río de la plata separadas por una decena de años: la de Gaboto y la de Pancaldo. Ya sea a través del supuesto de que la nave de Pancaldo haya sido la misma que la de Gaboto como dicen varios testigos,  como por el hecho de que ambos fueron italianos, uno VENECIANO y el otro GENOVES que se aventuraron hacia el río de la Plata en la esperanza de hacer dinero y encontrar riquezas.



Fuentes
Medina José Toribio: Algunas noticias de León Pancaldo y de su tentativa para ir desde Cádiz al Perú por el Estrecho de Magallanes 1537-1538.
Documentos juicio López de Aguiar c/Pancaldo 1538 en Buenos Aires por cobro de derechos de pilotaje y salvamento.


Los compañeros de Gaboto… Hoy Maestre Juan


Profesor Ricardo González

Siguiendo con la idea de ir armando perfiles históricos de los expedicionarios que llegaron con Gaboto en 1527 y vivieron un tiempo en el fuerte Sancti Spíritus es que acerco éste material de lectura, como siempre en base a documentos y testimonios escritos u orales de comprobada autenticidad.Hoy me toca hablar de Maestre Juan, solo su título acompaña al nombre ya que en todas sus declaraciones así se presentó, y así quedó registrado. Sabemos que Gaboto zarpó de San Lúcar de Barrameda en el mes de abril de 1526 y que su armada, que tenía rumbo hacia las Molucas con el doble objetivo de auxiliar expediciones anteriores y cargar especiería, se componía de 4 navíos y cerca de 210 hombres (documentalmente no existen pruebas de la existencia de mujeres en éste viaje, además estaba expresamente prohibido llevarlas).En éste contexto encontramos a MAESTRE JUAN, él  estaba dentro de la tripulación de la nao capitana Santa María de la Concepción al mando de Gaboto, como cirujano junto a Pedro de Mesa. ((Medina J. Toribio Tomo I pág.105. Los testimonios de sus compañeros cuando se levantó información sobre el viaje al Río de Solís coinciden en decir que:
“Fue por cirujano de la armada, y más tarde Caboto le hizo alguacil de la Trinidad. Había nacido en 1497 y era vecino de la Hinojosa. Tenía a su cargo una sobrerronda en Sancti Spiritus, en cuyo asalto se halló. En ningún documento hemos podido encontrar su apellido. En España se manifestó a veces parcial de Caboto y en otras ocasiones su adversario en los procesos en que fue llamado a declarar”. (Medina J. Toribio Tomo I pág.254)

Como información complementaria es preciso señalar que su caserío o pueblo natal era Hinojosa de Duero.  Hinojosa de Duero es un municipio de la comarca de El Abadengo, en la provincia de SalamancaCastilla y LeónEspaña. Hinojosa de Duero se encuentra situada en el noroeste salmantino. Hace frontera con Portugal. Dista 105 km de Salamanca capital. Hacia el año 2000 su población no llegaba a los 1000 habitantes. La historia de éste caserío se remonta a la época en que España era una provincia del Imperio Romano, en su geografía montañosa los romanos establecieron un puesto militar que con el tiempo se transformó en un castillo feudal alrededor del cual se fueron asentando sus pobladores. Tierra que dominaban los TEMPLARIOS, cuando estos fueron disueltos estas posesiones se dividieron entre la Corona Española y otras órdenes religiosas. En la época de Maestre Juan era una pequeña Villa montañosa donde la actividad económica se dividía entre el comercio de sal desde Portugal a Salamanca, la explotación de algunos metales en los cerros, y trabajos de campo.






Fotos actuales de Hinojosa de Duero (Salamanca-España)

Siguiendo el relato sobre Maestre Juan,  encontramos una declaración suya sobre  la nacionalidad de Sebastián Gaboto . Recordemos que siempre fue una discusión el origen de Sebastián Gaboto: si era Veneciano o Inglés.  “Caboto quiso siempre dejar en duda este punto de su nacimiento, hasta el extremo de que los que con él fueron al Rio de Solís y que vivieron en íntimo consorcio suyo durante cuatro años, interrogados acerca del origen extranjero de Caboto (pregunta segunda de la probanza de Francisco de Rojas, página 224 del tomo II). Maestre Juan expresó que dicho Sebastián Caboto es extranjero de estos reinos, porque a él mismo le ha oído decir que es inglés”. (Medina J. Toribio Tomo I pág. 9)
Por lo aquí expuesto vemos que Maestre Juan fue un personaje muy cercano y de confianza de Gaboto, no sólo fue médico-cirujano de la expedición sino también MAESTRE DE LA TRINIDAD, cargo que le valía ser casi socio del Capitán General o bien hombre directamente vinculado a él y muy leal. Hasta tal punto que estando en el fuerte Sancti Spíritus, Gaboto lo nombra a cargo de una de las guardias o sobrerrondas para proteger el fuerte de un posible ataque de los indios que se habían enemistado con los españoles recientemente. Véase que ese cargo fue motivado por la plena confianza que el Capitán General le tenía,  aún sabiendo que su oficio no era el de militar.
Al regreso a España fue citado a declarar sobre 3 temas: primero le preguntaron sobre si él creía que Gaboto estaba capacitado náuticamente para mandar la expedición, luego sobre el hundimiento de la nave capitana Santa María de la Concepción en las costas de Brasil y por último, en su carácter de médico-cirujano por la muerte de Hernán Méndes y la epidemia sucedida en Santa Catalina.
1.- Sobre la capacidad para navegar y comandar la expedición que tenía Sebastián Gaboto
Caboto en la pregunta quinta de su interrogatorio de la página 377 pidió  con toda modestia a los testigos que declarasen “ si sabían que dicho Sebastián Caboto es persona sabia e instruída en las cosas de la mar, tanto y más que ninguno de cuantos iban en la armada, etc. Esos testigos, en su casi totalidad simples marineros, expresaron que lo sabían. Merece  especial atención la respuesta del cirujano maestre Juan: que, a lo quel alcanza e vio, que no iba en la armada persona más astuta y sabia, etc. Astuto, dice literalmente el texto, y en ello creemos que le sobraba razón al cirujano. (Medina J. Toribio Tomo I pág.306)

2.- Sobre el naufragio de la nave capitana en la Isla Santa Catalina (Brasil) y el proceder de Gaboto dijo Maestre Juan: la dicha nao tocó en un bajo, e luego en tocando hizo agua, y el dicho capitán Sebastián Caboto con otras ciertas personas se entraron en el esquife de la dicha nao e se fueron a tierra (Medina J. Toribio Tomo I pág.146)

3.- En ese mismo lugar (Santa Catalina) tuvo lugar una epidemia de fiebre y sobre la misma los documentos cuentan lo siguiente: Al cabo de cuarenta días se terminó toda la obra de carpintería de la galeota, pero no se pudo proceder a calafatearla porque luego se enfermó la gente toda, a tal punto que el real entero se convirtió en un hospital. Por fortuna los muertos fueron pocos. Consta que uno de estos fue Hernán Méndez, hermano menor de Martín.
Los herederos de ambos sostuvieron más tarde en España que la muerte le había sido producida inmediatamente después que tomó una purga que mando darle Caboto(Pregunta 31 del interrogatorio de Catalina Vázquez, pág. 369). El hecho no pudo acreditarse, y, por el contrario, resulta de las deposiciones de testigos interrogados sobre el caso que Méndez falleció de muerte natural.
Las noticias que aparecen en los documentos, al paso que son unánimes respecto a que la enfermedad-epidemia de Santa Catalina fue general, no precisan el número de muertes que ocasionó. Caboto, en su interrogatorio de la página 377,a la  pregunta décima, dice que murieron muchos dellos. Sobre ésta pregunta  maestre Juan dice que se murieron allí muchos dellos de calenturas
que les dió y  de la tierra que les probó. Murieron algunos de las dichas dolencias e calenturas”. Descartándose así la acusación sobre que Gaboto había mando a asesinar al hermano de Martín Méndez (oficial que se había rebelado contra su autoridad).

Como se puede apreciar el compañero de Gaboto en sus declaraciones no toma parte en la defensa de aquel sino que trata de evitar dar demasiadas opiniones valorativas y narra solo los hechos. No dice que Gaboto fuera un buen Piloto capacitado para navegar pero dice que no había nadie más astuto que él en la expedición….No dice que Gaboto fue el culpable de encallar la nave capitana por impericia o por negligencia al mandar a sondear y analizar las corrientes pero sí dice claramente que cuando encalló la nave fue Sebastián Gaboto uno de los primeros en abandonarla a su suerte. Y sobre la epidemia es también claro cuando sostiene que los que allí murieron lo hicieron por la fiebre y no porque el Capitán hubiese dado la orden de envenenar o purgar a alguno de ellos. Sino que fue un cuadro general de fiebre.
Sería interesante rescatar su nombre del olvido ya que junto a Maese Pedro fueron los primeros médicos-cirujanos europeos que ejercieron su profesión en los barcos y dentro del fuerte Sancti Spíritus por más de dos años.


lunes, 20 de enero de 2014

Cómo era la vida en los barcos españoles del siglo XVI?

Compilación a cargo del Prof. Ricardo González


Para realizar éste trabajo me he servido de varias fuentes. Pero la principal ha sido la recopilación de anécdotas y testimonios de quienes viajaron en ellos por aquellos tiempos. 
Si bien muchos de  los logros alcanzados por los españoles en su expansión y conquista de los territorios americanos son criticables no solo por los métodos utilizados sino por las intenciones e intereses que los movilizaban, no es menos cierto que sus aventuras y desventuras empezaban aún antes de embarcarse en esas naos que por su extensión y calado eran menores y más inseguras que un barco de pesca actual. 




Quiénes tripulaban esos barcos?
La tripulación necesaria estaba reglamentada, es decir que existían normas que había que respetar en la composición de la tripulación. No podían subirse todos o cualquiera. Existían funciones específicas dentro de un barco del siglo XVI que había que cubrir con personas idóneas.
Al mando estaba el CAPITAN o MAESTRE, que normalmente era el dueño del barco o socio de éste, en algunos casos hasta un hombre de su absoluta confianza. Su función principal era recibir los pagos por los fletes y por los servicios que se prestaba. Contrataba y paga al Piloto, y a los demás oficiales. Marcaba el derrotero general  de la nave pero no intervenía en la navegación práctica, que era responsabilidad del Piloto.
El PILOTO conducía la nave y era el responsable de cuanto tuviera que ver con la parte náutica. Sus instrumentos eran las cartas, astrolabio, agujas, cuadrante, ampolletas y sondas, conocer de las mareas y de los vientos, al decir de Alonso de Chávez "era como el ánima en el cuerpo humano".
Luego venía el CONTRAMAESTRE, un lugarteniente del Maestre. Era el encargado de hacer cumplir con diligencia las órdenes de éste y del Piloto entre los marineros, repartía los trabajos, se ocupaba de la estiba, recorrido del aparejo, maniobras, limpiezas generales, achiques de la sentina, secado de las velas y de apagar el fogón a la puesta del sol.
Además todo barco contaba con un ESCRIBANO para levantar las actas de toma de posesión de tierras descubiertas, hacer las cuentas sobre las cargas y descargas, como así también servir de notario (especie de escribano público delante del cual se realizaban todo tipo de transacciones o contratos entre particulares). También se hallaba el ALGUACIL que era quien ejercía el poder de policía dentro de la nave y era el encargado  de atrapar y castigar a los delincuentes. La Corona Española siempre ponía su representante que era el VEEDOR, éste se encargaba de fiscalizar y velar los intereses y bienes del Estado Español durante todo el viaje (esos intereses o tesoros reales eran conocidos como "el quinto real"). Un oficio importante también fue el de DESPENSERO, a cargo no solo de cuidar y de distribuir los víveres sino también de mantener prestos los faroles, alimentar el fogón, instruir a los grumetes en el cuarteo de lo rosa y de las canciones que debían dejar oír al volver a las ampolletas para tener la certeza de que no se habían dormido, y era el que tenía la llave de la despensa. Pero alguien con el cual los marinos tenían que tener mucho cuidado era con el TONELERO (Hombre muy rudo, de pocas pulgas y en condiciones de matar ante la menor amenaza). Su trabajo era difícil de ahí su peligrosidad, era el encargado de cuidar el agua dulce y el vino. Estos bienes eran muy escasos en alta mar, y una gota menos de uno de ellos incitaba la ira de los marineros y el deseo en casos de extrema sed de apoderarse de ellos, lo cual constituiría el suicidio de todos los tripulantes. Y por último se encontraban los MARINEROS (entre los que se hallaban también algunos grumetes o aprendices de marinos) y los PAJES (Ayudantes de Cámara y mandaderos del Capitán General o de alguno de los Oficiales).
Las tripulaciones variaban de acuerdo al tonelaje de cada barco. En el caso de Sebastián Gaboto sus barcos fueron " la capitana llamada SANTA MARIA DE LA CONCEPCION, de porte de 150 toneles; y las otras de 120 toneles cada una, que llevaban por nombre SANTA MARIA DEL ESPINAR, designada de ordinario con el apodo de la nao portuguesa, y la TRINIDAD. A éstas se añadió después la carabela que armó Miguel de Rifos, llamada la SAN GABRIEL, cuya capacidad era de 35 a 40 toneles". Según se estimaba reglamentariamente para un peso entre 100 y 170 toneles al tripulación sería de 30 y 42  hombres, aunque se sabe que algunos más viajaron ya que totalizaron las 210 personas a bordo de las 4 naves. 

Qué comían durante la travesía?

Transcribo textual las recomendaciones dadas a los 

Capitanes de Barcos Españoles:
Recomendaciones sobre los avituallamientos que deberían llevar los barcos, de hecho en las Partidas de Alfonso X El Sabio se dice lo siguiente: " deven traer mucha vianda, assí como vizcocho, que es un pan muy liviano porque se cuece dos veces e dura mas que otro, e non daña; e deven levar carne salada, e legumbres, e queso, que son cosas que con poco dellas se goviernan muchas gentes; e ajos, e cebollas para guardarlos del corrompimiento del yacer en el mar e de las aguas dañadas que breven, E otrosi deven levar agua, la que mas pudieren, ca esta non puede ser mucha porque se pierde e se gasta de muchas guisas e ademas es cosa que non pueden escusar los omes, porque han de morir cuando fallesce o vienen a peligro de muerte. E vinagre deben otrosi levar, que es cosa que les cumple mucho de los comeres, e para bever con el agua cuando ovieren sed. Ca la sidra o el vino, como quier que los omes lo aman mucho, son cosas que embriagan el seso lo que non conviene en ninguna manera a los que han de guerrear sobre la mar".

Sobre cómo se comía hay otros testimonios "Las raciones de alimentos, por lo general, eran suministradas en malas condiciones de conservación a causa de la falta de previsión y las malas artes de los proveedores e intendentes: el bizcocho,  tapicado de telarañas y muy negro, gusaniento, duro, ratoneado, poco y mal remojado", la carne, "tasajos de cabrones, quartos de oveja, vaca salada, buffano salfueso y tocino rancio, que debe ser sancochado, que no cocido, quemado, que no asado y poco que no mucho, de tal manera que, puesto en la mesa, es muy asqueroso de ver, duro como diablo de mascar, indigesto como piedras para digerir y dañoso como sara ÇaÇas para de ello se hartar"

  Todos los barcos llevaban un encargado de repartir el alimento diario, al que llamaban el despensero, el perfil profesional de este hombre también estaba reglado, decía que debía ser "un hombre de mucha confianza, sufrido, callado y cortés y, como ha de lidiar con tanta gente, es necesario que lo fuera para evitar pesadumbres". Su trabajo consistía en "repartir primero los bastimentos que están cercanos a corromperse para que se gasten los primeros, proveer que nadie se quede sin ración, pesar y medir bien lo que diere sin que le quite al soldado o al marino nada de lo que le toca", junto a este hombre había otro de suma importancia, al alguacil de agua, el cual era el encargado de suministrar el preciado líquido, el reparto lo hacía "echando el agua de una tina a boca de escotilla, donde todos reciban y la vean medir". Cuando se llegaba a una costa el alguacil de agua era el encargado de bajar a tierra para buscarla, dotándosele de los hombres y grumetes necesarios.
Como se observa comer en un barco del siglo XVI no era algo para envidiar.
La cocina propiamente dicha era un fogón situado en el castillo de proa, el cual estaba formado por una bandeja de hierro, sobre el que había arena y sobre ello madera. El fuego se encendía al amanecer y se cocinaba para la tripulación y después se dejaba cocinar al pasaje, si lo hubiere, para apagarlo al anochecer, siendo responsable de este menester el contramaestre.
 La gran enfermedad sufrida en las travesías oceánicas es sin lugar a dudas el escorbuto ( caídas de pelo, inflamaciones de encías, hemorragias internas, debilitamiento y muerte, producto de la falta de vitamina c) sus causas principales tenían que ver con la no existencia de frutas y comida frescas, como así también  las causas fueron el "no haber cuidado la purificación de la atmósfera de los barcos por lo que, la carga de las exalaciones de los cuerpos se convertía en una masa azótica de naturaleza debilitante".

El hacinamiento, la suciedad y la falta de alimentos frescos eran una constante en éstas travesías. La falta de intimidad era tal que para ir de cuerpo, al no existir baños ni letrinas en las naves, se colocaba un tablón que sobresalía al océano con un agujero y sentado allí (todos desde el capitán, cura,oficiales o marinos) vaciaban sus vientres al agua.


Datos sumamente interesantes para comprender todo el proceso de descubrimiento y no quedarnos solo con el desembarco o con el encuentro con los pueblos originarios. Ya la travesía significaba toda una aventura.



Fuentes
Azcoytía Carlos: Historia de la Alimentación en los barcos durante los viajes a América en el siglo XVI.
Basallote Muñoz, Francisco: Pasajeros a Indias (siglo XVI al XVIII)
Martínez Hidalgo, José María: Las naves del descubrimiento y sus hombres. Pasajeros de Indias.
Taller de Cultura Andaluza: Cuaderno 10. Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía.



domingo, 19 de enero de 2014

Los compañeros de Sebastián Gaboto... Antonio Ponce


Prof. Ricardo N. González



Al investigar sobre la expedición de Sebastián Gaboto al Río de la Plata (llamado por aquel entonces río de Solís) siempre me asaltaban preguntas, entre ellas. Si Gaboto no vino solo ¿quiénes eran aquellos hombres que lo acompañaron en ésta peligrosa empresa?, ¿cuáles eran sus sueños, cómo era su vida en Europa como para aventurarse a un Mar desconocido? Es conveniente conocer qué hombres fueron esos que Gaboto tuvo bajo su mando para poder apreciar en conjunto y en detalles la conducta asumida por el Capitán General en cada momento. Hasta ésta instancia sus nombres se conocen en ámbitos académicos o entre historiadores regionales pero no son de conocimiento masivo o popular, y permanecían en el anonimato detrás del nombre del Veneciano SEBASTIAN GABOTO. Aquí trataré de dar cuenta de muchos de ellos, con los datos documentados que tengo. Nobleza obliga reconocer la tarea de Amadeo Soler quien en su libro Cuentos de Sancti Spíritus menciona a varios de ellos en una obra fantasiosa cuyo escenario es el fuerte de Gaboto y sus alrededores. La tarea que emprendo sé que no es fácil, hay grandes silencios en los documentos españoles, respuestas ambiguas en interpretaciones de algunos biógrafos pero la certeza de que cada nombre que agregue tendrá su respaldo documental (por breve que sea) oficial y de consulta pública para el que desee profundizar. En primer lugar voy a mencionar a los 12 (doce) compañeros de Gaboto de los cuales he publicado sus firmas originales: Antonio Ponce, Maestre Juan, Gregorio Caro, Juan de Cienfuegos, Alonso de Santa Cruz, Francisco de Rojas, Francisco César, Alonso Bueno, Pedro Morales, Francisco García (sacerdote), Pedro de Mesa y Nicolao de Nápoles.
ANTONIO PONCE:
• Su verdadero apellido era Pons. Vecino de Sevilla pero oriundo de Cataluña (testimonio de Alonso de Santa Cruz “Santa Cruz dice que es catalán. Tomo II, p. 156.), donde había nacido en 1499 aproximadamente (digo esto porque en dos declaraciones manifiesta edades distintas en una dice tener 30 años y en la otra 33 años, ambas declaraciones son del 11 de agosto de 1530). En la expedición de Gaboto: 
“Fue por alguacil de la armada en la Santa María del Espinar y en atención a lo que habéis servido, decía el Rey, le concedió exoneración de gabelas a la casa en que vivía su mujer en Sevilla mientras durase el viaje (Real cédula de 12 de Enero de 1526, documento número LXXXVI del tomo II).

Breve reseña de lo actuado durante el viaje:
“Estuvo en Santa Catalina muy enfermo, echado en cama. Disfrutó de la confianza de Caboto, quien le nombró, de acuerdo, según decía, con los capitanes y oficiales de Su Majestad, tenedor de los bienes de difuntos; y más tarde, por muerte de Ibañez de Urquiza, escribano de la armada.
Tuvo a su cargo una sobrerronda en Sancti Spiritus. Dió su parecer en San Salvador. En San Vicente fue por encargo de Caboto a notificar a Rojas que regresase a bordo, y de allí se llevó a España en la Santa María del Espinar dos indios y una india. Durante la travesía riñó con Juan de Junco. Fue uno de los que afianzó de cárcel segura en Ocaña a Caboto.
Se estableció como mercader en Sevilla”.
• Como vemos Antonio Ponce fue un hombre de suma confianza para Sebastián Gaboto. En el fuerte Sancti Spíritus además de ser ALGUACIL fue nombrado por el Capitán General como “Tenedor de Bienes de difuntos”. El poseedor de éste cargo era el que ante el fallecimiento de un tripulante disponía de sus bienes haciéndolos subastar y guardando lo recaudado para ser entregado a sus herederos al regreso del viaje. Ponce fue nombrado por Gaboto en ése cargo antes de que aquél partiera por primera vez en sus barcos hacia el norte. Uno de los principales remates realizados fue sobre los bienes de OTAVIAN DE BRINE (representante de los acaudalados armadores de la expedición que por diferencias con Gaboto, éste lo mandó a poner preso en Pernambuco y murió en Santa Catalina estando aún preso). Lo curioso de éste remate es que con “los bienes de Brine se quedó en realidad Caboto, haciéndolos rematar por intermedio de Francisco Cesar y otros. Consta que con los guadamecies del equipaje de aquel adorno la habitación que tenía en Santi Spíritus, que era donde se decía la misa.” (Declaraciones de Juan de Aragón y Alvaro Núnez, Nota en Medina José Toribio pág. 163 Tomo I)
Por ésta presunta irregularidad producida en el Puerto de San Lázaro es que en 1531 Antonio Ponce fue citado ante Oficiales Reales para dar cuenta de su accionar. Transcribo su testimonio por el cual fue declarado inocente y no se lo volvió a molestar por éste tema.
“Muy poderosos señores: Antonio Ponce digo: que suplico de un abcto y mandamiento que me fue notificado, por el cual mandan los señores del vuestro Consejo de las Indias que vaya a la cibdad de Sevilla e de cuenta del cargo de tenedor de los bienes de los defuntos que murieron en la armada de que fue capitan general
Sebastian Caboto; y hablando con el acatamiento que debo, digo el dicho mandamiento, en cuanto es 6 ser puede en agravio y perjuicio mio, fue y es de revocar,as por las causas et razones generantes que resultan del dicho mandamiento, como por las siguientes: lo primero, porque se tomó por presupuesto para dar el dicho
mandamiento que yo era tenedor e había rescibido los bienes de los defuntos, lo cual no fue ni pasa asi, porque comoquier que sea verdad que yo fui nombrado por tenedor de bienes de los defuntos, yo no rescibi cosa alguna dello; porque hallara V. A.
que cuando alguno fallescía, por mandado del capitan Sebastián Caboto se vendían en el almoneda los dichos bienes y cada uno compraba lo que bien le estaba et quedaban obligados a lo pagar del primer oro y plata que hubiesen, y como no hubo oro ni plata, a mí no me pagaron cosa alguna, ni tenían de que me pagar; y todo lo susodicho pasaba ante el escribano de la dicha armada, que se llamaba Martin Ibañez, y como después lo mataron los indios en la fortaleza que allí teníamos e quemaron las escrituras e las cuentas mías que yo tenía sobre ello, como todo esto es
muy público e notorio, y después de esto yo no rescebí cosa alguna, no tengo de que dar cuenta; y si después yo por descargo de mi conciencia, yo hice diligencia en este negocio viendo que se habían quemado las dichas escripturas e que no había claridad ninguna e algunas personas vinieron a declarar alguna cosa delante del Capitán General con juramento que hicieron, la cual declaración esta en mi poder, e de aquella yo estoy presto de la presentar ante los Oficiales de la Casa de la Contratación
de la ciudad de Sevilla, como lo mandan los del vuestro Consejo de las Indias; y en lo demás, yo no sería ni soy obligado a cosa alguna. Por tanto. a V. A. pido et suplico mande revocar... (roto) mandando determinar la causa que... (roto)los diputados y armadores de la dicha armada que esta... causa conclusa y la relación sacada y concertada por mi parte y no permita V. A. que yo no esté presente en la determinación deste pleito, pues ha seis meses que ando en ello a mi costa, sin que nadie me haya dado un solo maravedí; y en todo y lo más necesario para ello, vuestro real oficio imploro y pido cumplimiento de justicia de las costas. Otrosí: pido y suplico a V. A. me mande dar un traslado del dicho mandamiento, e asimismo de la escriptura y petición que presente ante los del dicho vuestro Consejo.
Otrosí digo: que de todo lo susodicho estoy presto a dar información bastante de testigos en esta corte; y porque yo no tengo que gastar, por haber gastado en éste pleito todo cuanto tenía, y haberme agora de ir, como esta mandado, sería cortarme
a mí la cabeza y que el pleito no se viese ni determinase, a causa, como digo, de no tener dineros que dejar a procurador ninguno; y mirando e acatando que he servido a Vuestra Alteza cinco años y perdido en este tiempo mucha de mi hacienda
en la dicha Jornada, suplico a Vuestra Alteza mande revocar el dicho mandamiento;que después de visto e determinado el pleito yo estoy presto de hacer et cumplir todo lo en el contenido; y por todo ello imploro el real oficio de V. A.
ANTONIO PONCE. (27 de Enero de 1531). 
(Este manuscrito y lo actuado por el Consejo puede encontrarse en el Archive de Indias, 52-6-1/21)

• En el fuerte Sancti Spíritus cumplió funciones militares de seguridad de la fortaleza, así aparecen testimonios donde lo señalan como uno de los encargados de realizar las SOBRERRONDAS (4 guardias dentro y fuera de la fortaleza) para prevenir un inminente ataque de los indígenas que se encontraban enemistados con los españoles. Así lo relata José Toribio Medina teniendo como fuente los testimonios de los soldados enjuiciados en España: “la llegada de Cesar con las noticias que trajo de las riquezas que decía haber visto la tierra adentro ofuscaron completamente a Caboto, que solo pensó desde ese instante en apresurar sus aprestos para dirigirse por tierra hacia el interior. Contentóse, pues, con recomendar a Caro que no se fiase de los indios, que tuviese la guardia siempre lista, cebadas las lombardas y que los centinelas anduviesen de contínue con sus armas prestas. Y como la experiencia de las ocasiones precedentes habíale manifestado que la gente del fuerte pasaba las más de las noches entregadas al juego, descuidando así las guardias, reprendióselo a Caro, y desde allí adelante se establecieron cuatro sobrerrondas, que se confiaron a Antonio Ponce, a Alonso Bueno, a maestre Juan y a Diego García de Celis, todos los cuales hacían su turno acompañados de otros dos hombres.” (ídem págs.. 201 y 202)

Pero sin dudas la amistad con Gaboto la mantuvo en las buenas y en las malas porque existe documentación probatoria de que fue Antonio Ponce quien aportó dinero para pagar la fianza que le permitió al Veneciano conservar la libertad tras ser encarcelado y procesado a su regreso. Durante su ausencia se habían acumulado numerosas denuncias sobre su comportamiento. Los armadores, Diego García de Moguer, el fiscal Villalobos, el propio Gregorio Caro, y familiares de Martín Méndez fueron los primeros en hacerle juicio y levantar testimonios contra Gaboto. 
“LUEGO de haber anclado en Sevilla la Santa María del Espinar,
el 28 de Julio de 1530, se presentó a bordo el factor de la Casa de la Contratación, Juan de Aranda, acompañado de un escribano real, para tomar a los tripulantes sus declaraciones acerca de las incidencias que les hubieran ocurrido en el viaje; siendo de advertir que esa medida no implicaba prejuicio alguno, pues era lo que entonces se acostumbraba ejecutar en semejantes casos. Después de haber recibido allí su deposición al tesorero Juan
de Junco, a poca de hora se procedió a hacer otro tanto con Casimiro Nuremberg, dentro en la Casa de la Contratación, y en seguida con Alonso de Santa Cruz. Por los antecedentes que suministraron estos testigos, que eran sin duda de los calificados que venían en la nave, al día siguiente se procedió a tomar su confesión a Caboto, sin hacerle cargo alguno, limitándose Aranda a interrogarlo para que explicase los puntos que aparecían un tanto más que oscuros en su conducta como capitán general.”
Tan complicada era la situación de Gaboto que su principal biógrafo lo describe así:
“Puede decirse que a partir de ese momento y cuando apenas había puesto pie en tierra llovieron las acusaciones contra Caboto: Catalina Vázquez, como madre de los Méndez, Gregorio Caro, Diego Garcia de Moguer y Francisco de Rojas, que acababan también de llegar juntos a Sevilla, y, por fin, el Fiscal del Rey, el licenciado Juan de Villalobos, se presentaron ante los tribunates en demanda de justicia contra él.
Como se comprenderá, la acusación puesta a nombre de la Corona revestía desde luego una importancia muy general, podemos así decir, mirando, como debía mirar, de los grandes intereses nacionales que se vincularon a la realización del viaje de la armada cuyo mando en jefe se le confiara (pág. 304 Tomo I)
Está confirmado que provisoriamente Gaboto fue detenido el 30 de julio de 1530 a instancias del Alcalde de Sevilla. Intervino directamente la Reina quien mediante una cédula real recrimina el proceder del alcalde y manda que Gaboto sea enviado frente al Consejo de Indias para exponer su caso y se envíe con él todo el expediente con sus acusaciones. Así Gaboto estuvo preso en Sevilla no más de dos semanas y fue enviado a Madrid detenido pero bajo la protección real. En Madrid estuvo unos meses con la prohibición de salir de la ciudad, allí solicitó a la Reina se le abone sus sueldos atrasados como Piloto Mayor. Pero aquí volvemos a encontrar a su amigo ANTONIO PONCE…El hecho es que al día siguiente, esto es, el 1 2 de Enero de 1 5 3 1 , le afianzaron de cárcel segura Antonio Ponce, su antiguo subordinado, y otras tres personas, hasta en la suma indicada por el Consejo (60000 maravedíes), siendo de notar que en la respectiva escritura figuraron como testigos sus dos fieles amigos y anteriormente protegidos suyos: Francisco Cesar y Alonso de Valdivieso”. 
Si bien Gaboto fue sancionado luego con una condena a un año de destierro en el norte de Africa y compensaciones económicas para el Capitán Rojas y para Catalina Vázquez esposa de Martín Méndez, el marino Veneciano salió victorioso ya que la Reina mandó a que se pagase con las arcas del Estado las costas de los juicios perdidos por aquel y que se le abonaran sus sueldos , además de reintegrarlo a sus funciones como consultor en cosmografía y “cosas de la mar” para el Reino de España. Por su parte ANTONIO PONCE tomó parte en los numerosos reclamos que otros marinos y armadores realizaban contra la Corona logrando que se vendieran los barcos, los cañones y todo el cobre existente para hacer frente a los reclamos urgentes de la tripulación.
“…reclamaron igualmente del monarca para que se les pagase. Se dispuso en vista de eso, que se
vendiese la Santa María del Espinar para con su producido hacer un abono de treinta mil maravedis a algunos de ellos, que encabezaba Antonio Ponce; y en virtud de nuevas gestiones, se repitió la misma orden ampliándola a la venta de las dos naves de Caboto, a las del cobre y municiones y demás enseres, para repartir el producido a prorrata entre todos los que llevaron
sueldo, reteniendo la octava parte de todo el valor e tercio de las dichas naos para los herederos de los difuntos. Y a pesar de que los armadores, instruidos del caso, se opusieron a semejante entrega, alegando que las naves se habían comprado con dineros de ellos y eran suyas por consiguiente, todavía la Reina dispuso que se cumpliese lo que al respecto tenía mandado.
Ya por esos días y en vista de que nada habían conseguido de los armadores, en 10 de Diciembre de 1530, Antonio Ponce, a nombre suyo y de otros tripulantes de la armada de Caboto inició un pleito a la Corona, diciendo que él y sus compañeros habían servido al Rey en esa Jornada con muy grandes trabajos y fatigas y peligros y derramamiento de sangre y perdidas de sus haciendas, y que al presente, agregaba, no tienen un solo maravedi que gastar ni con que mantenerse”.
Los demandantes fueron: Antonio Ponce, alguacil de la armada; Nicolao de Nápoles, maestre; Pedro de Morales, gentil-hombre; Juan Griego, de Coron, carpintero e maestre; Domingo de Miqueli, de Venecia, calafate; Juan Maria de Gorgo, contramaestre; Pedro Hogazon, Tomas Terman, inglés; Pedro Castellano, Cristobal Barbusley, Per Andrea de Venecia, Pedro de Chavarri, Juan Vizcaino, de Cibdad Rodrigo, paje; Martin Corzo de Lantivar, lombardero; Juan de Valdivieso, gentil-hombre; Alonso Bueno, id.; Sebastian Cabezola del Finar, marinero; Juan Miguel, despensero de la capitana; Antonio Pizan de Lípar, Bozo de Ragoces, marinero; Alonso Pérez de Asturias, marinero; Andres de Villoria, criado de Martin Mendez; Alvar Nunez de Balboa, gentil-hombre; Lorenzo de Castro, id.; Gonzalo Nunez, criado del tesorero; Juan Ramfrez, marinero, Esteban Boto, grumete; Francisco de Saboya; Giralte, lombardero; Juan Griego, marinero; Batista Geno vés, carpintero; Pero de Aya, marinero; Pero Diaz, herrero; Anrique de Remua, lombardero; Adrian Remua, grumete; Ortuno de Arana, id.; Juan de Oviedo, tonelero; Ortuno de Aguirre, marinero; Marco de Venecia, guardian, Francisco de Salazar, criado del capitan Rojas; Gabriel Rifos, Catalán, criado de Miguel Rifos; Pedro de Mesa, cirujano; Juan de Santander, contramaestre de la Santa María del Espinar, vecino de Sevilla; Enrique Patimer, inglés, de la misma vecindad; Catalina de Matienzo, viuda de Domingo de Ochandiano, contador, difunto; Antonio de Montoya, vecino de Lepe, que se presentó en Avila el 18 de Agosto de 1531, cuya petición de sueldo como contador contradijo el fiscal Villalobos; Gregorio Caro, que lo hizo por procurador, titulándose capitán de S. M. Hernan Rodriguez, criado del capitán Rojas; el mismo capitán Francisco de Rojas; Diego Nuñez, boticario, vecino de Peñafiel, como los dos anteriores; Luis de León, grumete, vecino de Aviles; Juan de Tordesillas, como padre de Luis Ramírez; Elvira Rodriguez, vecina de Medina del Campo, mujer de Juan Sanz, como madre de Bartolomé Sanz de Medina, que murió en el Río de la Plata; Alonso Bueno, y los herederos de Juan de Landaburu, fallecido asimismo en el Río.
Entre los primeros que ocurrieron, junto con Ponce, en solicitud de sus sueldos, debemos contar
todavia a Nicolas de Napoles y a Francisco Cesar.

miércoles, 8 de enero de 2014

LA HISTORIA DEL “INDIO” ARANDA…


Por Prof. Ricardo N. González.

La tapa del diario EL ORDEN de la ciudad de Santa Fe del  día domingo 21 de agosto de 1938 en letras grandes decía ESTAN PRESOS LOS ASALTANTES! Los detuvieron ayer en Puerto Gaboto…
Esta noticia hacía referencia a que en nuestro pueblo las autoridades policiales locales habían aprendido a un bandido considerado de extrema peligrosidad por la policía de la provincia y a su cómplice. Se trataba ni más ni menos del llamado Pedro “el indio” Aranda (60) y de su compañero de fechorías Luis Emilio Maidana (20). Ambos entrerrianos y acusados de ser los autores materiales de un horrible crimen cometido en la localidad de Larrechea en el departamento San Jerónimo.
Pero quién era Pedro “el Indio” Aranda?
Las crónicas policiales lo presentaban como un bandido feroz y sanguinario, un asesino a sueldo de quien pudiera pagar sus honorarios. Al momento de cometer el crimen de Larrechea Pedro Aranda tenía 60 años de edad, era argentino, oriundo de la Pcia de Entre Ríos, soltero. No era desconocido para las autoridades policiales, había estado detenido en la cárcel de Paraná por asesinato a sangre fría, y según los diarios de la época “seis meses antes” habían tratado de detenerlo en jurisdicción de la localidad de Monje sin resultado. Se le sabía hombre sumamente peligroso, y capaz de dar muerte a una persona por una paga cualquiera, como también por un deseo de venganza o por su sed de sangre. El asesinato era algo sin mayor importancia para él. Era poseedor de una perspicacia sorprendente y su andar por la vida siempre al margen de la ley, le enseñó a buscar siempre apoyo en personas influyentes, y sobre todo, dentro de la misma policía.
Reinaldo “Naldo” Gómez (92 años nativo de Puerto Gaboto) lo describe de la siguiente manera: “a don Pedro Aranda lo recuerdo bastante bien…yo tenía 18 años cuando voté por primera vez, y lo voté al tío Melitón (ref. a Melitón Gómez) creo que era para diputado. Por esa época más o menos sucede lo del asesinato de esa familia de colonos en Larrechea que hicieron el indio y Maidana. Yo tenía referencias por mi hermano Miguel (el vasco negro) que entre las islas se escondía un tal indio Aranda, entrerriano el hombre y que cargaba varias muertes por encargo en Entre Ríos. Con mi hermano una mañana nos acercamos al puesto que tenía don Jerónimo Rodríguez en la isla Agua Negra, a unos 500 metros antes de llegar a la ranchada nos salieron a torear unos perros, en eso vemos que del rancho sale corriendo hacia el monte un hombre… llegamos y nos atendió don Jero. Después de sentarnos y tomar unos mates nos comentó que era el Indio Aranda, que era amigo suyo, y que por precaución cuando sintió torear los perros se fue a esconder.  Pero que no había que temer porque era un hombre manso y amigo de los puesteros que lo cobijaban en sus ranchadas. Tiempo después ya lo empezamos a ver más seguido por el pueblo, se había hecho conocido de tío Melitón quien le había dado un caballo tostado para que anduviera en las islas y en el pueblo. Tenía un rancho largo sobre la actual calle Pérez entre Sancti Spíritus y Bustinza, frente a donde vive Juan Bachi para los que conocen Gaboto. Metido adentro no sobre la calle. Era un hombre más bien petiso, bien formado, siempre usaba media bombachas claras y alpargatas blancas, sombrero oscuro, pañuelo al cuello y una mantita. Era medio chueco, muchas personas del pueblo y de las islas lo visitaban en su rancho, hombre manso y tranquilo en el pueblo. Como era conocido de tío Melitón la policía no lo molestaba. Es más iba y venía de la comisaría como si fuera su casa. En esa época estaban en la Comisaría  Gabriel Zárate,  Luis Tercetti y Perico Coria. Para la elecciones acompañaba a Melitón Gómez y era un gran jugador de taba”.
Qué hizo el Indio Aranda en Larrechea?
El día lunes 15 de agosto de 1938 Pedro Aranda (60 años) y su cómplice Luis Emilio Maidana (20 años oriundo de Diamante Entre Ríos) cometían un múltiple asesinato en una chacra en el distrito Larrechea por encargo. Aranda conocía desde hacía 20 años a José Airaldi (colono residente en Larrechea) ya que éste tenía hermanos en Diamante. Aranda había asesinado a puñaladas a Melquíades Rey en una estancia en Diamante por lo cual estuvo preso en Paraná. Cuando lo dejaron libre se cruzó a las islas y desde allí comenzó a deambular como un linyera. En esas andanzas llegó a Larrechea donde se encontró con Airaldi y se reconocieron inmediatamente. Estando allí Airaldi le propone “un trabajito”, asaltar a la familia de Juan Giacosa (un colono de buena posición económica y de 58 años) y matarlo. Entonces él se presentaría ante la Justicia y reclamaría el pago de un documento en blanco que Giacosa le firmara unos años antes en épocas de elecciones. El plan ideado por Airaldi era que el indio Aranda diera muerte a Giacosa y a sus hijos pero que no hicieran nada con la mujer porque estaba demente. Para eso le adelantó 50 pesos y prometió más si la cosa salía bien. Aranda estuvo vigilando la casa del campo y las costumbres de los Giacosa para asegurarse todo el movimiento. Mandó a llamar a Maidana para que se viniera desde Diamante para ayudarlo. Ambos armaron una ranchada al costado de las vías y desde allí atacaron la casa de los Giacosa. Dice la crónica periodística “desde su campamento, al lado de las vías, los dos criminales se dirigieron a campo traviesa, tomando en dirección al Este, yendo cerrando poco a poco la marcha en dirección noreste. Pasaron por detrás de la casa de los Bortolozzi, y después de dar una vuelta considerable fueron a la casa de los Giacosa. Llegaron a las 19 hs, se escondieron detrás del pozo a balde para escuchar lo que Giacosa hablaba con sus hijos (José y Bartolo). Sabían que no había perros en la casa porque Airaldi se había encargado de envenenarlos un mes antes del crimen. El indio le dio la pistola a Maidana con la recomendación de mandar balas nomás y ambos se acercaron por detrás de una pila de ladrillos sigilosamente hacia sus inocentes víctimas. A los cuales toman por sorpresa y asesinan  a puñaladas, disparos y golpes con una barra de hierro. Uno de los hijos herido (José) logra escapar hacia la casa de un vecino, y los asesinos encuentran a la esposa de Giacosa que terminaba de lavar los platos en la cocina y salía al patio al sentir ruidos y le descargan un fuerte golpe con la barra de hierro dejándola inconsciente”. De allí a campo traviesa primero y luego siguiendo las vías del ferrocarril se encaminan hacia su refugio en Puerto Gaboto donde esperarán que se tranquilicen las aguas y así obtener la otra parte del pago ofrecido por Airaldi.
Cómo lo apresan en Puerto Gaboto? Una situación difícil.
Como dijimos anteriormente el Indio Aranda tenía su residencia en un “rancho largo” sobre la calle Pérez en Puerto Gaboto. Hacia allí se dirigió con Maidana después de perpetrar su macabro asesinato de Juan y Bartolo Giacosa en Larrechea. Su cercanía al Jefe Político Departamental Melitón Gómez, su confianza con el personal policial de la localidad le aseguraban una relativa tranquilidad. Hacía un tiempo atrás había solicitado al Jefe Político y al Comisario “un favor”. Que le consiguieran una isla a su nombre para establecerse, trámite que le fue prometido pero haciéndole saber que iba a tardar un tiempo tener los papeles.
En éste escenario es que se planea la forma de detenerlo. Se sabía que si Aranda se enteraba de que iba a ser detenido se defendería hasta la muerte y no lo podrían llevar detenido a Coronda desde donde se lo requería para que respondiera por  los asesinatos cometidos. Una vez que llegó la orden de prenderlo, después  que Airaldi declarara como había sido todo y quienes eran los autores materiales, Luis Tercetti armó un ardid para capturarlo. A las 8 hs le envió un mensaje que se apersonara en la comisaría (edificio que se hallaba por calle Paganini entre Pérez y Zabala) porque le tenía novedades del trámite que les había pedido. A las 9 hs subió la escalerita de entrada y giró a la izquierda en el zaguán para ingresar al despacho del comisario. Apenas hubo entrado dos policías y el comisario lo tomaron de los brazos y lo detuvieron mansamente al INDIO ARANDA. El cual al darse cuenta de que lo habían detenido y que había caído como un chorlito solo expresó  “ahora sí me cagaron”. De allí fue trasladado a Coronda, luego de hacer la reconstrucción del hecho junto a Maidana que también detuvieron en Puerto Gaboto, los llevaron a Santa Fe donde los juzgaron y al Indio Aranda le tocó una pena de PRISION PERPETUA. Así parecería que terminaba la HISTORIA DEL BANDIDO PEDRO EL INDIO ARANDA EN PUERTO GABOTO, lugar que había elegido para asentarse pero en nuestra investigación aparece un relato periodístico en el diario El Orden del día viernes  9 de enero de 1948 (página 2) cuyo título dice: “Le conmutaron la Prisión Perpetua por la de 25 años al criminal Pedro Aranda”. Al leer la nota nos encontramos con el hecho de que el Poder Ejecutivo Provincial lo incluye dentro de una lista de penados que por buena conducta en la cárcel y por dedicación al trabajo se les conmuta la pena recibida por otra menor. En la misma se dá cuenta de la muerte de Airaldi en la cárcel por una afección cardíaca y de un dato que nunca se esclareció del todo. Durante el ataque a la casa de Giacosa desaparecieron 30000 pesos que ni Maidana ni Aranda los tomaron como así también un caballo de carreras valioso. Las sospechas recayeron sobre la policía pero nunca se pudo comprobar ese delito ni tampoco encontrar los bienes.
Otra historia más de nuestro Puerto Gaboto….

Fuentes
Diario el Orden de la ciudad de Santa Fe
21 de agosto de 1938
9 de enero de 1948
Relato del Sr. Reinaldo Gómez

http://www.santafe.gov.ar/hemerotecadigital/diario/5411/?page=1

jueves, 2 de enero de 2014

El misterio de un apellido que dio origen al nombre de nuestro pueblo: GABOTO, CABOTO O CABOT….?

Por Prof. Ricardo N. González

Hace más de 30 años Amadeo Soler, historiador gabotero, escribía su segundo libro llamado Los 823 días del fuerte Sancti Spíritus y la vigencia permanente de Puerto Gaboto, y en su página 47 se preguntaba en un diálogo imaginario con un habitante de nuestro pueblo lo siguiente: ¿Cuáles son las razones por las cuáles en ésta región nosotros decimos “Gaboto y no Caboto”…?Muchas veces me he preguntado lo mismo. Amadeo Soler en ése mismo libro ensaya la siguiente respuesta “Es cuestión de eufonía. Si ésta hubiera sido una colonia italiana, de seguro que no le hubiésemos cambiado la pronunciación al apellido del navegante veneciano. Pero por siglos los habitantes auténticos de este pueblo vienen arrastrando el habla de la estirpe española que le dio origen y aquella sílaba inicial fue castellanizada y sustituída por un suave sonido gutural, fácilmente asimilable por la fonética indígena, que se hizo institución a través de la continuidad de la aldea timbú o india, que nunca dejó de existir como conglomerado humano desde la fundación del fuerte”, (Soler Amadeo, diciembre de 1981).
Es decir que la explicación radicaría primero en la pronunciación del apellido por parte de los castellanos y segundo por la tradición oral que mantuvo aquella referencia entre nuestros pueblos originarios. Sin ánimo de polemizar pero aportando nuevos elementos al análisis de cómo realmente era el apellido del fundador del fuerte Sancti Spíritus es que les acerco la siguiente investigación. La misma tiene como fuentes los trabajos biográficos y memorias documentadas realizadas por historiadores e investigadores de diferentes países, entre ellos Henry Harrisse (norteamericano), José Toribio Medina (chileno), Ricardo Biddle (norteamericano),  F. Tarducci (italiano), Samuel Purchas (inglés), James Williamson (inglés) , Eduardo Madero (argentino) y otros.
Para empezar veamos cómo era la firma de puño y letra de Sebastián Gaboto o Caboto.

Como se puede observar dice “Sebastian Caboto” y no GABOTO… Y no hay acento en el nombre.
Qué dicen los historiadores en torno a su nacionalidad y apellido?



1.- El arquitecto Víctor José Stilp Piccotte en su obra acerca de la CIUDAD PERDIDA del Rey Blanco afirma “En el año 1526, otro aventurero español llamado Juan Sebastián Caboto, cansado por los malos resultados de su campaña junto a Balboa, decide iniciar el recorrido como navegante de Loaysa (Portugués, como el obispo de Lima) convirtiéndose en comerciante de especiería…Pero el ambicioso Caboto, al establecer el asentamiento español en el actual territorio Argentino, no valoró como objetivo la expansión y apropiación territorial a favor del reino de España”. Y citando la obra LA ARGENTINA de Ruy Díaz de Guzmán termina diciendo: “Llegado Sebastián Caboto a Castilla el año de 1533, dio cuenta a su majestad de lo que había descubierto y visto en estas provincias”. DOS ELEMENTOS PARA DESTACAR: EL PRIMERO QUE SE SOSTIENE ERRONEAMENTE LA NACIONALIDAD ESPAÑOLA Y EL SEGUNDO QUE ADEMAS DE AGREGAR EL NOMBRE DE JUAN DEFINE EL APELLIDO COMO CABOTO.

2.- El norteamericano HENRY HARRISSE (biógrafo de Gaboto) en su obra desarrolla el origen de John y Sebastian Cabot (padre e hijo). En el capítulo primero se prueba que John, padre de Sebastian Cabot, fué admitido a la ciudadanía de Venecia *de intus et extra*, como se decía, el año 1476 (Marzo 28, después de una residencia allí de 15 años;  y en el segundo se inicia la hipótesis de que era genovés. En el tercero se establece que después que se mudó a Inglaterra, y que por sus descubrimientos estableció su fama, fue reputado por todos, sin prueba alguna en contrario, como hijo de Génova. En el cuarto se establece que Sebastian Cabot, no era inglés, sino veneciano, y esto se corrobora en definitiva con lo que el mismo Sebastian Cabot declaró ante el embajador de Venecia en Valladolid “corte del rey Dn. Carlos, el 30 de Diciembre de 1522: Señor Embajador permítame decirles a todos que nací en Venecia  y me he criado en Inglaterra”. Así concluye el autor con esto, que no sólo era Sebastian Cabot veneciano, sino de la misma ciudad. Lo curioso que la traducción que hace al español Samuel Lafone de Quevedo reemplaza el nombre de Sebastian Cabot por el de Sebastián Gaboto en 1898. A ESTA CURIOSIDAD DEBE SUMARSELE EL DATO DE QUE SU PADRE ERA INGLES Y QUE LUEGO DE 15 AÑOS ADQUIRIO LA CIUDADANIA DE VENECIA (Italia). ADEMAS DE MANTENERSE EL APELLIDO DE ORIGEN INGLES: CABOT.

3.- Samuel Purchas vió en el palacio real de White-Hall un retrato al óleo con inscripción que rezaba Effigies Sebastiani Caboti angli, filii Joannis Caboti militis aurati, y supuso (otros lo han discutido) que fué recompensado con la orden de caballería. Es de suponer este retrato el mismo que poseyó Mr. Charles J. Harford, de Bristol,   y que en grabado se encuentra reproducido en la obra del Sr. Madero. La inscripción en la lámina de este autor, dice Effigies Sebastiani Caboti angli, filii Joannis Caboti veneti militis avrati, primi inventoris terranovae sub Henrico VII Angliae Rege. La figura representa un anciano de alta estatura, corpulento, cabello largo, la barba partida por la mitad, vistiendo tabardo con pieles y gorra del tiempo; gruesa cadena de oro, al cuello, de las que se dicen de barbada; un globo sobre la mesa, al lado, y el compás abierto en la mano derecha.ESTE DATO VIENE A CORROBORAR DOS COSAS: EL ORIGEN INGLES DEL APELLIDO CABOT Y EL LUGAR DE NACIMIENTO DE SEBASTIANO CABOTI.
4.- James Williamson en su obra The Voyages of the Cabots (los viajes de los Cabots) siguiendo la denominación dada por otros autores ingleses y norteamericanos (George Parker Winship, Raymond Beasley, Samuel Dawson, Henry Stevens, etc)se refieren al fundador del fuerte Sancti Spíritus como CABOT. TODOS LOS HISTORIADORES DE ORIGEN ANGLOSAJON HABLAN DE LOS CABOTS O BIEN DE SEBASTIAN CABOT.

5.- José Toribio Medina: comienza su obra El Marino Veneciano Sebastián Caboto al servicio del Rey de España, haciendo comentarios acerca de las conceptualizaciones y dudas existentes acerca de la figura del navegante. En el capítulo I transcribe una CEDULA REAL que envía el rey Fernando el Católico a Sebastián Gaboto que a continuación coloco textual:
El Rey. — Sebastián Caboto. Ya sabéis como el Reverendo in Christo Padre Obispo de Falencia, my capellán mayor é del my Consejo, é Lope Conchillos, my secretario, é de my Consejo, vos hablaron de my parte en la ciudad de Burgos ciertas cosas sobre la navegación de las Indias é Isla de los Bacallaos é quedó entre vos é ellos que, escribiendo yo á mylor de Ulivi, vuestro capitán, que os dejase venir á my corte, que luego verníades: agora yo le escribo rogándole que os deje venir, como por la cédula que para ello le envío veréis; por ende, yo vos ruego y encargo que luego en dándovos la dicha licencia el dicho mylor de Ulivi, os vengáis doquier que yo estoviere, porque, venido, se entenderá en lo que conviene sobre lo que los dichos Obispo de Falencia é Secretario Conchillos vos hablaron, y en esto no pongáis dilación, que en ello me serviréis. — De Logroio, á trece días del mes de Septiembre de quinientos é doce años. — Yo El Rey. — Por mandado de Su Alteza. — Lope Conchillos.' — Señalada del Obispo de Falencia.
De éste texto se desprende claramente que el REY de España lo llama SEBASTIAN CABOTO. AQUÍ APARECE CON MAS FUERZA EL NOMBRE SEBASTIAN Y LA CASTELLANIZACION QUE NO SERA GABOTO SINO CABOTO PARA LOS DOCUMENTOS OFICIALES. MAS AUN CUANDO TIEMPO DESPUES ESPAÑA ENTRARA EN GUERRA CON INGLATERRA Y SEBASTIAN FUERA NOMBRADO PILOTO MAYOR DEL REINO.
6.- F. Tarducci sostiene en su obra Giovanni y Sebstiano Caboto la idea de que  éste último, fue un marino, cartógrafo y explorador italiano, nacido en Venecia. Hijo de Juan Caboto. Estuvo al servicio de Inglaterra y España. Es conocido por sus exploraciones americanas en el siglo XVI.Además de sostener la nacionalidad italiana de Caboto agrega el siguiente documento donde dá cuenta de su apellido:
Extracto del Tratado de Antonio Galvao Viaje en el mismo:
“En el año de 1496 achandose zumbido Venezeano por nombre Sebastiano Caboto en Inglaterra, et escucha nuevo de nueva tarn descubrimento como éste era: et visualización um en el poma cómo estos jlhas antedichos Estano casi en el zumbido parallelo et et muyto altura más cerca sus tierras huma la otro que de Portugal o Castella, el amostron el Don Rey Annrique el séptimo de que elle era Tarn satisfecho que enviado prontoNaves de armado Dous, partición en primavera con con trescientos compañeros…”. Para Tarducci no existen dudas de la nacionalidad italiana y de que su apellido es CABOTO. Es más agrega la siguiente información: el ejemplar único del mapa-mundi que se conserva en la Biblioteca nacional de París; ese papel en que con emoción se lee: «Sebastián Caboto, capitán y piloto mayor de la S. C. C. M. del Imperador don Carlos quinto deste nombre y Rey nuestro sennor, hizo esta figura con sus vientos como carta de marear, imitando en parte al Ptolemeo y en parte á los modernos descubridores, así españoles como portugueses, y parte por su padre y por él descubierto, por donde podrás navegar como por carta de marear, teniendo respecto á la variación que hace el aguia de marear con estrella del Norte»; esa hoja monumental, «figura extensa en plano, fecha anno del nascimiento de Nuestro Salvador Jesu-Christo de MDXLIV annos». COMO BUEN ITALIANO PONE EL ACENTO EN LA OBRA DE CABOTO Y SU ORIGEN


7.- Sorg, Gustavo Miguel. "Juan de Torres de Vera y Aragón. Nueva historia de la Fundación de la Ciudad de Vera".  MENCIONA AL NAVEGANTE VENECIANO EN SU OBRA CUANDO DICE:  "al cartógrafo Diego de Ribero se debe el primer diseño del Paraná y regiones aledañas. Alvarez, piloto de la expedición de Caboto, al regresar a Sevilla, en Noviembre de 1528, le facilitó un esbozo de dicho río, trasunto de las exploraciones del navegante nombrado. Al año siguiente, Ribero lo trasladó a su planisferio español. En el Planisferio Weimar (1529), en el de Roma y en el diseñado por Caboto, publicado en 1544, muestran los ríos de la vasta región explotada. El mapa de Caboto se conserva en la Bibliothéque Nationale de France".
8.- Madero, Eduardo, "Historia del Puerto de Buenos Aires", Tercera Edición, Buenos Aires, Argentina, 1939, TAMBIEN HACE MENCION AL  APELLIDO CABOTO AL CITAR A RUI DIAZ DE GUZMAN.
9.- Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés en su obra HISTORIA GENERAL Y NATURAL DE LAS INDIAS (Caps  II, III y IV, pág. 169 en adelante) publicada por partes entre 1535 y 1548. Allí menciona el nombre de SEBASTIAN GABOTO como piloto mayor del reino de España.
10.- López de Gomara y Herrera en su obra Historia General de las Indias Occidentales (Cap. 89. El río de la plata) hace directa mención a SEBASTIAN GABOTO. Este cronista publicó su obra en 1601 y conoció a Gaboto. Este último junto a varios pilotos más le fueron narrando sus aventuras y descubrimientos que López de Gomara y Herrera transformaría en un clásico de la narrativa de la conquista de América.
A modo de conclusión que no pretende ser acabada sino un insumo para elaborar nuevas líneas de investigación histórica puedo decir que el fundador del fuerte Sancti Spíritus se llamó SEBASTIANO CABOTO, era hijo de John Cabot (marino inglés que se afincó en Venecia en el siglo XV y pidió la ciudadanía transformando su apellido de Cabot a Caboto). Sebastiano Caboto se traslada a Inglaterra desde muy joven donde comienza a navegar y allí se lo conocerá como SEBASTIAN CABOT. Conseguido su prestigio de eximio navegante a las órdenes del rey inglés Enrique VIII recibe la invitación del Rey español Fernando el Católico para asesorarlo en temas de “la mar”. Es en España donde recibe oficialmente el nombre de SEBASTIAN CABOTO. Allí todos los documentos lo nombran de esa manera, solo en algunas ocasiones cambiaron el apellido por Gaboto y se encuentran en los escritos de Fernández de Oviedo y Valdés, López de Gomara y Herrera . Por lo tanto aquí encuentro el momento en que hay un cambio en el apellido. Por eso puedo decir que el apellido Gaboto le fue impuesto al navegante veneciano por escritores y expedicionarios contemporáneos y así pasó a la posteridad. GABOTO lo llamaron los conquistadores que llegaron tras de él a nuestros territorios de donde lo tomaron, más que las tribus locales, los demás cronistas y narradores quienes en sus relatos inmortalizaron el apellido GABOTO, del cual deriva el nombre del Primer Pueblo en territorios del Río de la Plata.